Además de la joyería vintage, una de las tendencias más habituales de los últimos tiempos en el mundo de las joyas es el uso del ojo turco, un símbolo que esconde un gran significado y que muchas llevan sin saber muy bien por qué. Se ha puesto de moda, pero su aparición responde una especia de amuleto de la suerte con mucha historia.
El ojo turco es originario del Mediterráneo Oriental, y aunque se asocia profundamente con Turquía, sus raíces se remontan a civilizaciones antiguas de Mesopotamia, Egipto y Babilonia (hace más de 3.000 años), creadas para repeler el «mal de ojo» y la envidia. Sus efectos han perdurado tanto en el tiempo que en la actualidad es una simbología, como decimos, muy presente en joyería.
Pero, ¿de dónde viene sus significado? Las culturas mediterráneas creían que la envidia se proyectaba a través de los ojos, por lo que un amuleto con forma de ojo servía para «distraer» esa mirada y absorber la energía negativa. Y su influencia griega, tiene mucho que ver con la actividad del mar Egeo, donde los antiguos navegantes griegos ya utilizaban abalorios similares para protegerse en sus travesías y pedir el favor de sus deidades.
El formato de cristal azul con círculos concéntricos (blanco, azul claro y negro) tan reconocido ahora y muy habitual en las joyas se popularizó en la actual Turquía gracias a los artesanos del vidrio que se instalaron en Esmirna (Izmir) durante el Imperio Otomano en el siglo XIX. Y su evolución le ha llevado a ser principalmente un amuleto de protección.
Así es el ojo turco.
fucsia
Se cree que funciona como un escudo que bloquea, absorbe y desvía las energías negativas, la envidia y el «mal de ojo». Muchas personas lo llevan como un recordatorio diario de buena fortuna, paz y equilibrio y, aunque ese es su propósito general, su significado exacto varía ligeramente según el color de la joya.
– Azul (el más clásico): asociado al agua y al cielo, representa la buena suerte, la paz y el buen karma.
– Rojo: simboliza la pasión, la energía y la fuerza para lograr metas.Verde: Representa la esperanza, la salud y la prosperidad.
– Amarillo: se asocia con la vitalidad, la fuerza física y la buena salud.
– Blanco: simboliza la inocencia, la bondad y la limpieza de energías.
La prueba de que es una de las tendencias de joyería más potentes del momento es, por ejemplo, la nueva colección de Kiwipomelo, que ha reinventado el ojo turco en piezas grandes y que no pasan desapercibidas. O la colección de anillos amuleto de Briana, con piedras semi preciosas y circonitas azules.
El anillo con ojo turco de Briana.
Otra opción favorita es el charm de Pandora (39 euros), la firma que reinventa este símbolo con un recubrimiento de oro de 14k. Se trata de un colgante mini para el mal de ojo que se presenta adornado con lapis lázuli sintético y su diseño es reversible. Además, se ha embellecido con detalles de estrellas, combinando protección con un simbolismo moderno.
El charm de Pandora.
Una propuesta perfecta para diario es este brazalete de Thomas Sabo (129 euros) que está cargado de energía protectora. Lleva cuentas de turquesa imitada, pulidas con suavidad, que se alinean armoniosamente, enmarcando un elemento central de plata elaborado con arte en forma de ojo estilizado, acentuado por una piedra de turquesa adicional. Este diseño de gran simbolismo representa claridad, sanación y equilibrio interior.
La pulsera de Thomas Sabo.
Y si prefieres los pendientes, tienes que fichar estos de Uno de 50 (79 euros). Son un modelo en forma de ojo con diseño ear jacket, elaborados en metal bañado en plata y adornados con un cristal azul facetado. Una joya que simboliza la visión interior, la sabiduría intuitiva y la conexión con lo invisible, perfecta para quienes se dejan guiar por su instinto y eligen mirar más allá de lo evidente.
Los pendientes de Uno de 50.
Además, el ojo turco es una joya con un atractivo visual distintivo. Sus tonos de azul vibrante y su diseño icónico lo convierten en un punto focal en cualquier conjunto. Es una pieza que invita a preguntas, que atrae miradas y que conecta a quienes la llevan con una tradición milenaria de protección y bienestar.












