

En la previa de la final del dobles masculino de Roland Garros, el sábado la ATP marcó algunos puntos importantes de la carrera de Horacio Zeballos. A saber:
Llegó al número 1 del mundo en dobles en 2024 antes de conseguir su primer Grand Slam en 2025.
Terminó en el top ten del ranking de dobles en cinco de los últimos siete años y su mejor ranking de final de temporada fue el tercer puesto de 2020.
Junto a Marcel Granollers ganaron el Masters 1000 de Montreal, el torneo en el que debutaron como dupla, y luego se impusieron en Roma 2020, Madrid y Cincinnati 2021, Shanghai 2023, Roma y Montreal 2024 y Madrid 2025 para sumar ocho títulos de esa categoría de torneos.
Suma 27 títulos de dobles incluído el Masters 1000 de Indian Wells 2019 que obtuvo con el croata Nikola Mektic en el segundo torneo de la pareja.
Con Granollers se clasificaron a todos los Masters entre 2020 y 2025 y perdieron contra los eventuales campeones en las semifinales de sus primeras dos participaciones antes de avanzar a la final de 2023.
La consagración del marplatense y de su coequiper español en la Philippe Chatrier, dándoles además una paliza nada menos que al finlandés Heliovaara y el británico Patten, los número 1 del mundo desde el lunes, no hizo más que fortalecer ese curriculum impresionante de quien un buen día decidió darse una oportunidad más con el dobles y desde ese momento armó una carrera que lo llevó a ser el mejor argentino de la historia en la especialidad. Se contó hasta el cansancio la influencia que tuvo Alejandro Lombardo, su entrenador, en esa decisión. Porque fue él quien le dio ese empujón para quien ya se veía retirado en Mar del Plata, junto a su familia.
Pero donde hay que poner el foco ahora es en los por qué. En profundizar las razones por las que Granollers y Zeballos se transformaron, con 40 y 41 años respectivamente, en una de las parejas más confiables y regulares del circuito en los últimos tiempos, en una dupla que hace 12 meses no había ganado siquiera un Grand Slam y que en el último año ya sumó tres en un salto cualitativo que no se explica sólo por el tenis que juegan sino, en buena parte, por el enorme alivio que significó sumar aquel primero luego de tres finales importantes perdidas (Flushing Meadows 2019 y Wimbledon 2021 y 2023), de otras buenas oportunidades que se escaparon y de la amarga sensación de hacer mucho bien para no poder terminar de la mejor manera.
Sin embargo, lo dijo Zeballos tras levantar el título por segundo año consecutivo en el polvo de ladrillo más famoso del mundo. “Cuando uno tiene pasión por lo que hace, la juventud nunca deja de estar”, reflexionó. “A mí me encanta el tenis. Me encanta verlo, me encanta ir a entrenar y tratar de ser cada vez mejor. Yeso es fundamental para cualquier persona en su vida: tener pasión por algo. Así se hace más fácil que sigan pasando los años y uno tenga ganas de seguir yendo a cada torneo, a cada entrenamiento”, agregó.
Si se pone el foco en lo táctico, Granollers y Zeballos parten con una ventaja que sólo tienen otras dos parejas entre las 10 mejores del mundo. Al igual que los propios Heliovaara-Patten y Arévalo-Pavic, en la dupla hay un diestro y un zurdo y eso es positivo porque tener los dos drives en el medio de la cancha es una ventaja.
Por otro lado hay una muy buena combinación entre uno que es muy rápido en la red y muy bueno salvando las jugadas adelante (Granollers) y otro que es muy bueno desde el fondo de la cancha (Zeballos). Si se repasan la final -en la que todo resultó perfecto, además- y otros partidos previos ese detalle se aprecia nítidamente. Además, la calidad de los tiros y de la pelota del argentino es muy alta al pegarle muy fuerte de ambos lados. Zeballos juega tan rápido como un singlista y él es uno de los pocos doblistas del mundo que puede jugar rallies desde el fondo sin sufrir. Esa calidad de impactos de uno sirve para que al otro no lo ataquen en la red y pueda ser más agresivo en ese sector de la cancha.
Otro punto en el que sacan diferencias es en el saque. Al enfrentar a un diestro y a un zurdo se complica la devolución porque todos los saques son diferentes y los efectos vienen cambiados.
De todos modos, lo más importante es la forma en la que compiten los dos, la forma en la que luchan porque a veces hasta sacan partidos adelante sin jugar bien.Por eso también hoy se ganaron el derecho de decir que en estos tiempos son una piedra en la zapatilla para cualquiera.







