Joao Fonseca derribó una nueva barrera en Monte-Carlo. El brasileño de 19 años derrotó por 6-3 y 6-2 al italiano Matteo Berrettini, diez años mayor, para meterse por primera vez en los cuartos de final de un Masters 1000 y volver a colar su nombre en algunas estadísticas y récords de precocidad que ratifican que es uno de los jóvenes jugadores con mayor proyección del circuito. Y tras la victoria, quien se convirtió en apenas el segundo adolescente sudamericano en llegar a esta instancia en un torneo de este nivel después de Guillermo Coria, avisó: “Por supuesto que quiero más”.

Fonseca, 40° del ranking, tenía un desafío importante porque enfrentaba a un rival con mayor experiencia y que, a pesar de estar lejos de su mejor nivel, llegaba al partido confiado tras un arranque inmejorable en el torneo. Es que Berrettini, invitado de la organización, no había cedido ningún game en sus primeros dos encuentros: en el debut, venció por 4-0 y abandono por lesión a Roberto Bautista Agut y en la segunda ronda, aplastó por un doble 6-0 a Daniil Medvedev, séptimo favorito.

Pero el brasileño se hizo fuerte sobre el polvo de ladrillo del Court des Princes y dominó el duelo ante el italiano, con una derecha imparable y un juego de servicio que no le dio chances a su adversario (ganó el 90 por ciento de los puntos que jugó con el primero). Y en apenas una hora y 13 minutos firmó el pase a cuartos.

La victoria lo transformó en el jugador de menor edad -tiene 19 años y 227 días- en alcanzar esa instancia en el torneo desde Rafael Nadal, que tenía 18 años y 312 días cuando lo hizo en la edición 2005, en la que terminó levantando el trofeo. Unos días antes lo había hecho el francés Richard Gasquet, que con 18 años y nueve meses sigue siendo el más chico en llegar a esa ronda en el Principado.

Los otros adolescentes que también jugaron cuartos en el certamen fueron Coria (19 años y tres meses) y Roger Federer (19 años y 8 meses) en 2001; otra vez Nadal (19 años y 10 meses) en 2006; y Holger Rune (19 años y 11 meses) en 2023.

El carioca además se convirtió en el tercer jugador de su país en llegar a cuartos en este nivel después de Gustavo Kuerten y Thomas Bellucci. Y en el segundo tenista nacido en 2006 en lograrlo, tras el español Martín Landaluce, que fue cuartofinalista en Miami hace unas semanas.

«Es super especial, llevo mucho tiempo buscando un resultado como este», celebró Fonseca. «Estoy haciendo un gran tenis, siendo agresivo desde el primer golpe, metiendo presión a mis rivales y siendo capaz de mantener la concentración todo el partido. Mi entrenador me ayuda mucho a interpretar el juego porque es muy analítico y me da consejos concretos que son muy útiles», agregó.

Tras conquistar sus dos primeros títulos ATP en 2025 -en Buenos Aires y en Basilea-, Fonseca proyectaba un gran arranque de temporada para este 2026. Pero una molestia crónica en la espalda los complicó en los primeros meses del año. Lejos de desanimarse, él aprovechó la poca competencia para mejorar un aspecto clave: la movilidad.

«La lesión de inicios de temporada me cortó mucho el ritmo. Después del Australian Open, dispuse de algunas semanas para entrenar y nos centramos mucho en la manera en que me desplazo por la pista. Sé que si quiero estar en el top 10 o el top 5 necesito moverme con la misma agilidad que los mejores», analizó tras vencer a Berrettini.

El brasileño ya se midió en cancha con Carlos Alcaraz, número uno del mundo, quien le ganó en dos sets en la segunda ronda de Miami. Y también con Jannik Sinner, segundo del ranking, ante el que cayó en los octavos de Indian Wells. Está 0-4 ante jugadores ubicados en el top 5 (perdió con Jack Draper y Taylor Fritz, cuando ocupaban el último puesto de esa elite). Y este viernes (a partir de las 6:30, hora argentina, con televisación de ESPN 2) buscará romper ese cero ante otro durísimo rival, Alexander Zverev, tercero de la ATP, quien le ganó en octavos por 6-2 y 7-5 al belga Zizou Bergs.

«Creo que esta es su mejor superficie, lo ha hecho bien sobre polvo de ladrillo últimamente», comentó el alemán, consciente que él también tendrá un desafío importante ante Fonseca. Y agregó: «Estoy emocionado por jugar con él por primera vez. Es un gran talento joven y creo que nos vamos a enfrentar muchas veces durante los próximos años».

Joao, en tanto, dejó claro que quiere llegar lo más lejos posible en el torneo, pero bien centrado, aclaró: «Quedaría satisfecho si consigo buenos resultados y juego partidos de nivel. Incluso si pierdo, quiero mantener una mentalidad positiva. Ahora mismo, afronto cada partido sabiendo que es una oportunidad para aprender, pero salto a la cancha dispuesto a dar lo mejor de mí y ganar a toda costa. Lo que quiero es, cuando termine esta gira de polvo de ladrillo, estar contento conmigo mismo por haberlo hecho lo mejor posible y sentir que he dado absolutamente en cada partido».