Sandra Hernández

A media mañana, cuando el ritmo ya va cogiendo velocidad y la comida aún queda lejos, es bastante habitual que aparezca el hambre o lo que solemos llamar gusanillo. No siempre significa que haya que comer algo.

«El snack de media mañana no es algo obligatorio, depende mucho de la rutina, del hambre real y de cómo haya sido la primera comida del día», explica Paula Valiente, nutricionista de Palasiet Wellness Clinic (Benicàssim, Castellón), expertos en alimentación saludable y longevidad.

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Hay días en los que sí apetece o incluso se necesita «comer algo». Suele pasar cuando el desayuno se ha quedado corto o cuando la mañana se alarga más de lo esperado. También en épocas con más ansiedad o más carga.

«Muchas veces el problema no es el snack, sino que la primera comida del día no ha sido suficiente», comenta Valiente. Ajustar ese detalle cambia bastante cómo se llega a la comida.

Qué debe tener un snack para saciar de verdad

Si se decide tomar algo, mejor que tenga cierto sentido nutricional. No hace falta complicarse, pero sí elegir bien. «Para que un snack realmente cumpla su función, debería incluir proteína de calidad y grasa saludable, y también podría añadirse algo de fibra o fruta», explica la nutricionista. Así se mantiene la energía más estable y se evitan esos picos que luego pasan factura.

El problema suele estar más en el cómo que en el qué. Picar sin darse cuenta, casi mientras se hacen otras cosas, es bastante habitual. «Picar constantemente hace que no lleguemos a sentirnos saciados de verdad», advierte Valiente. A eso se suma otra costumbre: recurrir a algo rápido, como solo fruta, que aunque es una opción saludable, muchas veces se queda corta.

En el día a día, lo que funciona suele ser lo sencillo. Un yogur griego natural con nueces, frambuesas y una onza de chocolate negro puede resolver perfectamente. También un huevo duro con sal y pimienta, junto a un puñado de almendras y una manzana. O una tostada de buen pan con salmón ahumado y aguacate, que no falla.

Al final, más que seguir normas, se trata de observar. No todos los días son iguales ni el cuerpo pide lo mismo. Cuando el snack tiene sentido, ayuda a sostener la energía. Cuando no, se puede prescindir de él sin problema.

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