En la parroquia de Osera, perteneciente al municipio de San Cristóbal de Cea, se encuentra una de las joyas arquitectónicas más impresionantes de Galicia. Conocido como «el Escorial gallego», el Monasterio de Santa María la Real de Oseira lleva siglos siendo testigo y escenario de la historia de Galicia, en un enclave que ha sabido aprovechar las bondades de la naturaleza para convertirse en el remanso de paz y espiritualidad que, entre otras muchas virtudes, hacen de este monasterio el destino idílico que es hoy.
La historia de este monasterio se remonta al año 1137, aunque no fue hasta 1141 cuando unos monjes de la Orden del Císter se instalaron allí y marcaron el carisma y la espiritualidad de ese lugar. Lo que comenzó como un modesto conjunto de edificios fue creciendo poco a poco hasta convertirse en uno de los monasterios más importantes de Galicia, especialmente entre los siglos XI y XIII, cuando las infraestructuras fueron aumentando en la medida en la que crecía la comunidad que lo habitaba.
La desgracia sobrevino al Monasterio de Santa María la Real de Oseira en el siglo XVI, cuando un gran incendio acabó con casi todas las instalaciones del monasterio salvo la iglesia. Aunque se puso sobre la mesa la opción de trasladar a los monjes a otros monasterios, la labor de Fray Marcos del Barrio impulsó a la reconstrucción del lugar.
Pero ésta no fue la única tragedia que sufrió este monasterio. Posteriormente, ya en el siglo XIX, los monjes que vivía en el cenobio fueron expulsados y el edificio fue víctima de saqueos y actos de vandalismo que lo dejaron prácticamente en la ruina. Pero a una obra de tal calibre no se le da por vencida fácilmente, por eso, una vez más, tanto monjes como, posteriormente, la diputación, sumaron fuerzas en las primeras décadas del siglo XX para devolverle el esplendor al conjunto arquitéctonico y, sobre todo, para que los cistercienses volvieran a hacer de él su hogar.
Monasterio de Santa María la Real de Oseira, Ourense
@mosteirodeoseira
Monasterio de Santa María la Real de Oseira, un compendio de arte y espiritualidad
Testigo de siglos de historia, el Monasterio de Santa María la Real de Oseira es una experiencia en sí mismo. Lo primero que llama la atención cuando llegas es su entorno: se ubica en el valle del río Oseira, cuyas aguas marcan el ritmo pausado de la vida aquí, y está envuelto entre montañas y vegetación frondosa que refuerzan esa sensación de paz y reposo que, en su momento, atrajo tanto a esos monjes que vieron en ello las circunstancias idóneas para la oración.
Una vez dentro del monasterio, nuestro consejo es que te tomes tu tiempo para admirar el arte que impregna todas y cada una de las estancias que componen este conjunto arquitectónico. Eso sí, para visitar el monasterio es necesario sumarse a algunas de las visitas guiadas que proponen y cuyas condiciones puedes consultar en la propia página web del monasterio.
Pero para ir abriéndote boca, queremos contarte cuáles son los rincones más espectaculares del Monasterio de Santa María la Real de Oseira. La primera parada obligatoria no puede ser otra que la iglesia, la zona más antigua y la única superviviente al incendio del siglo XVI. Su estructura anuncia el final del románico para dar paso a un gótico temprano, aunque también presenta elementos artísticos posteriores como su espectacular portada renacentista o las bóvedas de crucería con pintural del siglo XVII que crean un clima de lo más especial.
Interior de la iglesia del Monasterio de Santa María la Real de Oseira
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Pero no estas no son los únicos tesores que puedes descubrir en el interior de esta iglesia. Si miras hacia el altar mayor, descubrirás una columnata rodeándole y acogiendo una figura de lo más especial: Santa María de Oseira, también conocida como la Virgen de la Leche. Se trata de una talla del siglo XIII que le da nombre al monasterio y a la que no solo se le tiene especial devoción, también es uno de los restos patrimoniales más importantes que se conservan aquí.
Otra de las estancias más impresionantes del monasterio es la Sala Capitular, conocida como la Sala de las Palmeras por las columnas torsionadas que decoran la estancia y de la que emanan los nervios que crean la impresionante bóveda de crucería que decora este lugar. En esta sala se reúnen a diario los monjes cistercienses que aún viven allí para leer un capítulo de la Regla de San Benito, una práctica que les ayuda a mantener su espiritualidad y la vida en comunidad.
Patio de los Medallones, Monasterio de Santa María la Real de Oseira
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Mención especial merecen también los patios. El Patio de los Caballeros se inspira en la plaza de Armas del Palacio Real de Madrid y data de finales del siglo XVIII, siendo el más actual de los tres con los que cuenta. Otro de los patios más especiales es el de los Medallones, que recibe este nombre por los 40 medallones que decoran sus paredes y que representan a personajes ilustres de la historia. Fue la primera estancia que se reconstruyó tras el incendio y, durante siglos, el único existente.
El vínculo del Monasterio de Santa María la Real de Oseira con el Pan de Cea
Al arte, la historia, la cultura y la naturaleza se le suma también un factor gastronómico de peso en el atractivo de este monasterio. Se trata del Pan de Cea, un producto típico local que tienes sus raíces, precisamente, en este monasterio. Desde el siglo XIII los monjes se dedicaron a moler el trigo que luego mandaban a las panificadoras de Cea, lugar donde se completaba el proceso de elaboración de este exquisito manjar. Esta tradición sigue viva en la actualidad.












