Lo vimos primero en Estados Unidos y, como suele ocurrir con casi todo lo que promete bienestar instantáneo, ya lo tenemos aquí. Tras la fiebre por los zumos verdes y la obsesión por los electrolitos, el foco se ha movido hacia un lugar menos obvio: el reino Fungi. Pero no hablamos de gastronomía. Lo que ahora inunda los estantes son las llamadas «setas funcionales», presentadas en cápsulas, polvos o incluso mezcladas en cafés «wellness» bajo la promesa de mejorar desde el enfoque mental hasta el sistema inmune.
Para poner orden a esta tendencia, la nutricionista Salena Sainz, de Naturae Nutrición aclara que aquí el sabor es lo de menos; lo que se busca son sus compuestos bioactivos. «Hablamos de betaglucanos, polisacáridos y terpenos», explica Sainz.
Beneficios de los suplementos con setas
Según la experta, estos componentes son los que realmente podrían echar una mano en procesos como la respuesta al estrés o la cognición. De ahí que nombres como reishi, melena de león o cordyceps empiecen a resultarnos tan familiares como el propio matcha.
El éxito no es fruto del azar. Sainz cree que responde a una necesidad muy actual: «Buscamos soluciones fáciles para problemas como el cansancio o la falta de concentración». Es el triunfo de la conveniencia. Al final, es mucho más sencillo añadir un suplemento al café de la mañana que replantearse de arriba abajo los hábitos de vida. Lo que antes era un producto de nicho para herbolarios se ha convertido, en algo aspiracional y en una bebida diferenciadora.
¿De verdad funcionan?
Sin embargo, conviene no perder de vista la realidad. En este punto, la velocidad del mercado va muy por delante de los laboratorios. «Hay indicios que nos invitan al optimismo, pero todavía nos falta una base científica sólida y estudios amplios en humanos para confirmar sus efectos», advierte Sainz.
Por ejemplo, de la melena de león se dice que es casi un «alimento para el cerebro», pero los estudios reales siguen siendo pequeños. Con el cordyceps pasa algo parecido: es el favorito de los deportistas por esa supuesta inyección de energía, pero los resultados en humanos son, por ahora, bastante inconsistentes.
Incluso el turkey tail, que tiene un papel interesantísimo en la investigación oncológica como apoyo al sistema inmune, no tiene por qué funcionar igual en el formato de un suplemento estándar que compramos por internet.
Hay un detalle que solemos pasar por alto: que algo sea natural no significa que sea inocuo. La calidad aquí lo es todo. Depende de qué parte del hongo se use o cómo se extraigan sus beneficios. Además, no son para todo el mundo. Si estás embarazada, tomas medicación específica o tienes alguna patología, lo último que deberías hacer es empezar a tomarlos por tu cuenta sin preguntar a un profesional, advierte Sainz.
Para Salena Sainz, no estamos ante un fenómeno pasajero. Es una categoría que va a seguir creciendo porque encaja con lo que el consumidor busca hoy. Eso sí, que se consolide de forma definitiva dependerá de que la ciencia sea capaz de validar sus beneficios. Mientras tanto, lo más sensato es moverse con información y, sobre todo, mucho criterio.











