

El empate de Inter Miami frente a Nashville SC y el fin de su camino en la Liga de Campeones de la Concacaf pronto pasará al olvido. También quedará en anécdota la polémica por la visita de los hombres de rosa a la Casa Blanca y el saludo de Lionel Messi con un risueño Donald Trump en medio de los bombardeos que el presidente de Estados Unidos, en coordinación con Israel, impulsó en territorio iraní. Lo que no se borrará del recuerdo, sin embargo, es el gol 900 de Lionel Messi que agiganta su leyenda, justo a tres meses de jugar su sexto Mundial, en Canadá, México y Estados Unidos.
¡¡¡HASTA QUE UN DÍA LLEGÓ!!! ¡LEO MESSI RECIBIÓ DE REGUILÓN, DEFINIÓ PARA EL 1-0 DE INTER MIAMI SOBRE NASHVILLE Y ANOTÓ EL GOL 900° EN SU CARRERA!
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— SportsCenter (@SC_ESPN) March 18, 2026
En estos días frenéticos, tanto en materia geopolítica como en lo futbolístico debido a la cercanía del Mundial 2026 y la cancelación de la Finalissima para la Selección Argentina, Messi se encargó de dejar su huella -una vez más- en el Chase Stadium de Fort Lauderdale que recibió por última vez a los dirigidos por Javier Mascherano antes del paso al nuevo estadio, en el complejo Miami Freedom Park. Siempre deja su huella el 10, a donde sea que vaya.
¿Cuántos momentos de esos que quedan eternizados tiene la carrera de Messi, una historia de más de 20 años en el fútbol? Algunos son más pintorescos como el gol a Getafe en modo Maradona en México 1986, otros mucho más significativos como el abrazo con Di María en el Maracaná o su doblete ante Francia en Lusail. También están los goles a Real Madrid que todavía se festejan en Barcelona o los que le convirtió a Manchester United que valieron dos Champions League.
Ahora hay que sumar una imagen más a ese inmenso y glorioso álbum de fotos. Es la de su gol número 81 con la camiseta de Inter Miami que se suman a los que previamente marcó para el Fútbol Club Barcelona (672), Paris Saint-Germain (32) y la Selección Argentina (115). En total, 900 veces que infló la red en partidos oficiales: 756 de zurda (70 de ellos de tiro libre), 110 con la pierna derecha, 30 de cabeza, dos con el pecho y uno con la mano izquierda y con la cadera respectivamente. Una cifra bestial que sólo supera Cristiano Ronaldo con 965, aunque Leo los hizo en 1142 partidos y tiene un mejor promedio de gol (0,79) que CR7 (0,74).
Además, el rosarino tiene dos años menos y el reloj biológico corre a su favor, aunque el portugués no parece tener en mente un retiro cercano y tampoco baja su efectividad goleadora con 27 tantos en 31 encuentros disputados en la presente temporada. En cualquier caso, dos enormes animales competitivos que se empujan mutuamente.
El Chase Stadium, la casa de Inter Miami hasta que a partir del 4 abril pasen a jugar en el nuevo y moderno Nu Stadium, lució colmado en su capacidad para poco más de 21.000 espectadores. Es una costumbre en cada lugar que visita Messi, aunque en este caso había un motivo especial. Hasta los hinchas visitantes gritaban por el crack argentino. Lógicamente querían ver una victoria de su equipo que los acerque a los cuartos de final de la conocida Concachampions, pero también esperaban ver escribirse una nueva página dorada en la historia de uno de los deportistas más legendarios que hoy compite para un equipo estadounidense.
¿Quién puede competirle el trono a Messi? ¿LeBron James? ¿Stephen Curry? ¿Aaron Rodgers, longevo quarterback que ganó cuatro veces el MVP de la temporada de la NFL? ¿Alexander Ovechkin, uno de los máximos goleadores en la historia de la NHL, la liga de hockey sobre hielo? No muchos más.
Sabían en Miami, sucursal argentina y de latinoamérica en Estados Unidos, que podían ser testigos privilegiados de uno de los grandes hitos en la carrera de Messi, quizás su último gol centenario. Es que, aunque suena antipático, a tres meses de cumplir 39 años y con un promedio de 35 goles por temporada en sus últimas cuatro temporadas, es una posibilidad concreta que el gol 1000 nunca llegue. La estadística corrobora esa tendencia.
Tuvieron que pasar más de cuatro desde el primer tanto de su carrera, que convirtió frente a Albacete el 1° de mayo de 2005 y que dio lugar al inolvidable abrazo de bienvenida de Ronaldinho, hasta su gol 100, en septiembre de 2009 frente a Dinamo de Kiev. Fue una cuestión lógica dado que en aquellos primeros años de su carrera, todavía siendo un adolescente, no tuvo ese bestial promedio goleador de las campañas posteriores.
Pero después sí comenzó a sumar a un ritmo infernal: del gol 100 al 200, que le anotó a Real Madrid en agosto de 2011 por la Supercopa de España, transcurrió apenas un año y 11 meses; luego, un récord personal necesitando nada más que 14 meses para llegar al 300, que gritó contra Rayo Vallecano por la liga de España en octubre de 2012, el año de su marca todavía imbatida de 91 goles en un año calendario. No frenó su marcha y en septiembre de 2014, un año y 11 meses después, llegó al 400 cuando convirtió un doblete en un 6-0 ante Granada por el campeonato español. ¿Y el 500? Un año y siete meses más tarde, como para no perder la costumbre. Y el 600, otra vez luego de un año y 11 meses, frente a Atlético de Madrid en marzo de 2018.
Sin embargo, desde entonces, pandemia mediante y con mayor cantidad de partidos que se perdió para darle descanso a su cuerpo, debió esperar más tiempo para llegar a los próximos goles centenarios. El 800, por ejemplo, lo marcó hace tres, en marzo de 2023 con la Selección Argentina ante Panamá, período que incluyó su olvidable etapa en Paris, donde bajó su promedio y convirtió apenas 32 en 75 PJ. Dentro de tres años, marzo de 2029, tendrá 41. ¿Llegará?






