La carrera hacia los Oscar es una competición de fondo en la que todas sus antesalas, entre ellas los Globos de Oro, pueden ser un indicio de quién se va a llevar el premio de la Academia de Cine de Hollywood. Sin embargo, así como la categoría femenina está bastante clara, con Jessie Buckley como ganadora indiscutible, en la masculina, todo puede ser. Porque, como el Gordo de Navidad, los reconocimientos han estado muy repartidos últimamente y Timothée Chalamet ha cosechado demasiados enemigos en los últimos meses. Y el principal candidato a robarle el Oscar es Michael B. Jordan, el protagonista de Los pecadores.
Si, en los Globos de Oro, Chalamet y Wagner Moura fueron los ganadores de la noche, porque los críticos de la industria premian separando por géneros (el primero se llevó el de comedia, el segundo el de drama), el sindicato de actores escogió al protagonista de la saga Creed, como intérprete del año. Un triunfo que, sumado a la torpeza verbal del protagonista de Marty Supreme, sitúan al intérprete por duplicado en la cinta de Coogler como favorito a llevarse la estatuilla dorada. Pero ¿quién es Michael B. Jordan, el actor al que hemos visto en numerosas series y películas antes de convertirse en una estrella?
Nacido en 1987 en el estado de California, cuando era pequeño sus padres se cambiaron de costa y se mudaron a Nueva Jersey. La B de su nombre, que probablemente ha mantenido para disferenciarse del jugador de baloncesto, viene de Bakari. Y con un hermano menor y una hermana mayor, ha figurado en un par de ocasiones en la lista de personas más influyentes de Time y en 2020 fue nombrado el hombre vivo más sexy.
Un actor precoz con títulos para recordar
Su carrera había comenzado casi dos décadas antes, ya que con tan solo 12 años Jordan hizo sus primeras apariciones en series mundialmente conocidas como Los Soprano y Cosby. Dos años después, en 2001, participó en su primera película, Hardball, protagonizada por Keanu Reeves. Y un años después interpretó su papel más importante en una serie hasta ese momento, poniéndose en la piel de Wallace, un joven traficante en The Wire cuyo fatal destino dejó una profunda huella en la audiencia.
Michael B. Jordan, por duplicado, en Los Pecadores, la película que puede darle su primer Oscar.
Warner Bros.
Su siguiente trabajo fue reemplazar en All My Children, la telenovela estadounidense por la que han pasado muchos intérpretes que hoy son estrellas, al que años después sería su compañero en Black Panther, el malogrado Chadwick Boseman. Tras varios papeles episódicos y participar incluso en videoclips, en 2009 pasó a formar parte de la mítica Friday Night Lights, su primer papel con Jason Katims, que también lo dirigió posteriormente en Parenthood. Y fue en la siguiente década cuando comenzó a cosechar elogios gracias a su trabajo en películas como Fruitvale Station, el comienzo de su fructífera carrera junto a Ryan Coogler.
Y es que la relación de Jordan con el director de Black Panther, Creed o Los pecadores se puede comparar a la de Robert de Niro y Martin Scorsese, componiendo una dupla creativa que se extiende a lo largo de los años y hace de sus carreras cinematográficascaminos casi paralelos. Cuando no han trabajado juntos, Jordan ha estado participando en blockbusters como Los Cuatro Fantásticos, distopías como Fahrenheit 451 o A journal for Jordan, con Denzel Washington a cargo de la dirección, un puesto que él mismo ocupó en la tercera película de la saga Creed.
Jordan de moda y Chalamet en horas bajas
Con el quinto trabajo con Coogler, Wrong Answer, sobre el escándalo de las escuelas públicas de Atlanta, en la agenda y una nueva versión de El caso de Thomas Crown como un proyecto en el que desempeñará todas sus facetas (director, productor y actor), Jordan se coló en la carrera por los reconocimientos de lo mejor de 2025 la primavera pasada, cuando llegó a la cartelera, Los pecadores. Un largometraje de terror en el que interpreta a los gemelos Smoke y Stack.
Michael B. Jordan en su discurso de agradecimientos tras recibir el Actor del sindicato de actores por su trabajo en Los Pecadores.
GTres
Para afrontar semejante desafío interpretativo, Jordan buscó asesoramiento en parejas de gemelos, utilizó movimientos corporales específicos para cada personaje, y para diferenciarlos, usó dos pares de zapatos distintos, más grandes de su número para Smoke, más pequeños para Stack. El trabajo que no llega a la pantalla y que le llevó a ser reconocido por su propio gremio. Algo que ha puesto nerviosos a los «Chalametistas» porque dice la leyenda que quien gana el SAG se lleva el Oscar, quizá porque los integrantes del sindicato también forman parte de la academia de cine.
Son menos los que creen que al actor de Call me by your name, que a sus treinta años vive su cuarta nominación, le pasarán factura sus despectivas declaraciones sobre el ballet y la ópera. En cualquier caso, si es Jordan el que se lleva la estatuilla tendrá que buscarle un hueco en la casa que comparte con sus padres. Porque el actor cumplió su sueño de comprarles una casa y jubilarles, y ahora ha decidido pasar todo el tiempo posible juntos viviendo con ellos.












