Elena Romero Vargas

En la provincia de Burgos se esconde uno de esos lugares que son testimonio vivo de la Historia de España. La Villa Ducal de Lerma tiene uno de los trazados urbanos más singulares de la geografía nacional, precisamente, por conservar casi a la perfección edificios y monumentos que responden a la estética propia del Siglo de Oro español y que invitan a sus visitantes a sumergirse de lleno en esta época de esplendor artístico y cultural.

La belleza de Lerma y todo su trasfondo histórico justifica con creces el hecho de que, desde 2018, forme parte de la lista de los Pueblos Más Bonitos de España. Su idiosincrasia es, en gran medida, responsabilidad de Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, duque de Lerma, quien en el siglo XVII quiso hacer de este lugar una suerte de espacio de recreo para la corte, y así lo consiguió, pues Lerma llegó a ser uno de los destinos predilectos de Felipe III.

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Pero antes de adquirir el aspecto señorial con el que hoy cuenta, este pueblo ubicado en la zona alta del valle del río Arlanza tuvo un potente pasado medieval del que apenas queda rastro. No obstante, aún es posible ver restos de esta época como el Arco de la Cárcel, una de las entradas a Lerma que recuerda la desparecida muralla, o el trazado urbano que aún se intuye en la estructura de las casa y las calles que se ubican alrededor de la Plaza Mayor.


Palacio Ducal de Lerma, Burgos


Paradores


Donde se levantaba un antiguo castillo medieval se encuentra hoy el que es, sin duda, el gran emblema de Lerma. Hablamos del Palacio Ducal, una obra que el duque de Lerma encargó al arquitecto Francisco de Mora en el siglo XVII con el objetivo de convertirlo en residencia para los duques y la corte del rey Felipe III. Ubicado en plena Plaza Mayor de Lerma, este palacio fue testigo de numerosos eventos históricos, como la boda del rey Luis I con Luisa Isabel de Orleans, que se celebró aquí, o la invasión napoleónica, ya que hizo las veces de cuartel general de los hombres de Napoleón.

Desde 2003 el Palacio Ducal de Lerma forma parte de la red de Paradores Nacionales. Después de un exhaustivo proceso de rehabilitación, este edificio histórico es ahora uno de los alojamientos más exclusivos del país que, además, brinda la posibilidad de pasar la noche en estancias donde ya lo hicieron reyes, nobles y personajes ilustres de la Historia de España.


Convento de Santo Domingo de Lerma


CIT Lerma


Otros tesoros arquitectónicos que no te puedes perder de Lerma

Además de su imponente Palacio Ducal, Lerma destaca por contar con numerosos conventos y monasterios, todos ellos levantados en el siglo XVII y bajo el sello de fray Alberto de la Madre de Dios, que estuvo al frente de las construcciones religiosas más importantes de Lerma. Algunos de los más importantes son el monasterio de la Madre de Dios, con una austeridad propia de la orden Carmelita para la que fue levantado, el convento dominico de Santo Domingo, que destaca por su portada con elementos barroquizantes, o el convento de Santa Teresa, también de los carmelitas.

Aunque muchos de esos conventos han perdido su función inicial, algunos de los originales conservan todavía ese carisma fundacional. Este es el caso del monasterio de San Blas, que nació en 1613 con el fin de acoger una comunidad de monjas dominicas y que aún hoy sigue cumpliendo con esta función, pues sigue habitado por monjas dominicas de clausura que, además de dedicar su tiempo a la oración, son muy activas en redes sociales y destacan por sus trabajos en cerámica.


Colegiata de San Pedro, Lerma


CIT Lerma


Otro de los edificios religiosos más relevantes de Lerma es la Colegiata de San Pedro, también obra de fray Alberto de la Madre de Dios y con un marcado estilo herreriano, como el del Palacio Ducal. Aunque fue un proyecto concebido por Don Cristóbal de Rojas y Sandoval, Arzobispo de Sevilla y tío del Duque de Lerma, fue su sobrino quien terminó de materializar la idea de darle a la villa una iglesia grande que acabó siendo Colegiata con dependencia directa de la Santa Sede.

En el interior de este conjunto se encuentran joyas barrocas como su espectacular retablo mayor, con ornamentación dorada y elementos propios de este estilo como las columnas salomónicas o los amorcillos. También es posible encontrar aquí una escultura que representa al Azobismo de Sevilla en actitud orante y otros elementos ornamentales como la mesa taraceada italiana que les regaló el Papa Paulo V.

Merece la pena hacer una mención especial a uno de los rincones más curiosos de Lerma que se encuentra en la Plaza de Santa Clara. Nos referimos al Pasadizo del Duque, que se construyó en el siglo XVII para unir el Palacio Ducal con iglesias como la de la Colegiata de San Pedro. Levantado sobre arcos y bóvedas, este singular pasadizo permitía moverse entre los edificios más emblemáticos de la ciudad sin pisar la calle, algo que se valoraba mucho entre la nobleza de la época. Actualmente, este pasadizo está habilitado para que, durante su visita, se pueda conocer en profundidad la figura del Duque de Lerma, así como los años de esplendor de este icónico rincón de Burgos.

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