Lo que hace Juana Martín sobre la pasarela no es solo moda, es mucho más. La diseñadora cordobesa, la única española que desfila en la Alta Costura de París, hace arte y magia. Porque Juana Martín hace soñar y vibrar con cada una de sus propuestas. Emociona en el sentido más amplio del término con cada uno de sus diseños. Hace épica en cada desfile. Y en el último, con el que la cordobesa ha vuelto a OMODA Madrid es Moda, lo ha demostrado una vez más.
Juana Martín, Premio Nacional de Diseño de Moda en 2025 y actual Premio L’Oréal Paris «Tú lo Vales», llegaba de triunfar una edición más en la Alta Costura de París, la pasarela más exclusiva del circuito internacional, para coronarse en la primera jornada de OMODA Madrid es Moda con su colección Herencia, una fantasía inspirada en las flores y en la tradición de la Andalucía más flamenca. En sus raíces. «Mi ADN de marca es la tradición, la cultura», nos confiesa poco antes de su desfile en el Museo de la Real Academia de las Bellas Artes de San Fernando.
En el universo de la moda española contemporánea, el nombre de Juana Martín se pronuncia con la solemnidad reservada a quienes han conseguido transformar una tradición en lenguaje universal. Cualquiera que haya asistido a uno de sus desfiles o se haya dejado deslumbrar por la majestuosidad de su aguja lo sabe y lo siente. Desde su taller, donde conviven el rumor constante de las máquinas de coser y la memoria de generaciones de artesanos, la diseñadora cordobesa ha tejido una narrativa que une Andalucía con París, Madrid con Tokio. En sus diseños, lo ancestral dialoga de forma natural con la modernidad. En cada pase hay embrujo y solemnidad; pasión y drama. Pasado, presente y futuro cosidos con maestría y arte.
PABLO PANIAGUA
En nuestra conversación, que mantenemos mientras recorremos el centro de la ciudad a bordo de un OMODA 7SHS, Juana Martín reflexiona sobre su trayectoria, el peso de la herencia cultural y la responsabilidad de representar una identidad estética profundamente española en la pasarela más exigente del mundo. Pero también de lo que significa volver a OMODA Madrid es Moda, el gran escaparete de moda de autor de nuestro país en el que se pone en valor la artesanía y el made in Spain. La voz de Juana, que suena serena, chispeante y apasionada a pesar de estar a punto de empezar su desfile, revela a una mujer que entiende la moda como un relato cultural que se construye puntada a puntada.
La diseñadora recuerda con emoción sus primeros desfiles en Madrid, aquellos años en los que comenzaba a consolidarse como escaparate del talento nacional. «Han pasado casi diez años desde aquellos primeros momentos», comenta, mientras le recuerdo cómo se me quedó grabado en la memoria aquel vestido de gasa negra bordada del desfile de 2016, o cómo puso en pie a un pabellón entero cuando sacó sobre la pasarela a Medina Azahara en 2017. «Ha llovido mucho desde entonces», le recuerdo, y reconoce que «yo mantengo la moda flamenca por y para mis clientas, si lo dejara, pues perdería mi esencia, mis principios. Siempre habrá ese hilo rojo que dice la gente y que me une a mi tradición, a mi cultura, a mi Andalucía«. Porque para ella, cada presentación es más que un simple ejercicio estético: es un episodio dentro de una historia mayor, una narrativa que conecta el pasado personal con el devenir de su firma.
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Ese relato dio un giro decisivo en 2018, cuando decidió llevar su universo creativo a París. La imagen que me contó en su día resulta casi cinematográfica: una furgoneta cargada de prendas, telas y sueños rumbo a la capital de la moda. Aquella aventura, emprendida con una mezcla de intuición y valentía, culminó en un hito histórico: Juana Martín se convirtió en la única mujer española en desfilar dentro del calendario oficial de la alta costura parisina. «Para mí fue una satisfacción enorme, un crecimiento tremendo, porque te ayuda a seguir investigando realmente lo que me gusta, que es la cultura, que son las raíces«, y subraya que ese reconocimiento internacional no solo valida el trabajo de una diseñadora, sino »también el valor cultural de las tradiciones que inspiran su obra«.
Paradójicamente, ha sido en Francia donde Juana Martín percibió con mayor claridad la fuerza de sus raíces. Mientras en España durante años las referencias a lo flamenco o lo folclórico se miraban con cierto complejo, en París esas mismas señas de identidad eran recibidas con curiosidad y respeto. «Allí quieren entender de dónde viene esa emoción, esa tradición que llevamos dentro», reflexiona mientras reconoce que «hay un con una continua investigación de cómo hacerlo, cómo trabajar, cómo expresarlo, cómo llevarlo hasta el punto de que gente que no es ni española, ni andaluza ni a lo mejor ha visto nunca una Semana Santa o una Feria, pueda entender, apreciar y admirar qué es nuestro fervor».
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Juana Martín incide varias veces durante nuestra charla en que su ADN creativo se sustenta, precisamente, en esa herencia cultural y esos códigos estéticos que se convierten en materia prima para una alta costura que dialoga con el mundo sin renunciar a su origen. No es casual tampoco que, al hablar de inspiración, la diseñadora evoque la figura de Cristóbal Balenciaga. Para ella, el maestro no solo fue un arquitecto de la moda, sino también un creador profundamente arraigado en las tradiciones españolas. «Si uno observa sus primeras obras, aparecen las mantillas, los encajes, los detalles taurinos… todo aquello que forma parte de nuestra cultura», señala. Ese mismo espíritu y esa capacidad de transformar la tradición en innovación es lo que la cordobesa reivindica para la moda española contemporánea.
Su regreso a la capital con motivo de OMODA Madrid es Moda es, en cierto modo, un retorno simbólico a casa. Sin embargo, la diseñadora no ignora los desafíos del sector en España. A diferencia de París o Nueva York, donde el calendario internacional atrae compradores e inversores, el circuito nacional todavía está consolidándose. «Aquí a los diseñadores se nos exige un esfuerzo enorme», explica. Aun así, reconoce que el sistema español ofrece una infraestructura que muchas veces pasa desapercibida: desde modelos hasta equipos técnicos y espacios donde presentar las colecciones, elementos que en otras capitales deben financiarse íntegramente las propias firmas. Reconozco que, a la que escribe, le esto le sorprendió y agradó sobremanera.
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Presente en el imponente desfile inaugural de OMODA Madrid es Moda en la Plaza de España de la capital, Juana Martín ha sido la gran protagonista de esta edición de la pasarela: su desfile llenó de duende, de embrujo y de pasión el Museo de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde las flores se convierten en metáfora central. Martín habla de ellas como símbolos de fugacidad y permanencia a un mismo tiempo: «España empieza a nacer cada primavera, cuando todos los sitios por los que te muevas, tienen esa luz y ese color tan atractivos». En su colección Herencia, esa primavera, las ferias, los jardines y la luz del sur aparecen reinterpretados en clave flamenca contemporánea. «Las flores anuncian la primavera, pero a la vez son algo tan efímero… Ahí es donde está su esencia, lo que las hace eternas. Como el flamenco, que será eterno por siempre».
Esa dualidad entre lo efímero y lo eterno se traduce en prendas donde la tradición se despliega con una modernidad inesperada y el traje de flamenca ocupa un lugar especial en su discurso. No solo por ser un icono cultural, sino porque constituye el único traje regional que evoluciona cada año siguiendo tendencias propias. En él conviven la artesanía más minuciosa y una dimensión casi ritual: la preparación de la feria, la elección del vestido, el orgullo de vestir una pieza que ha requerido horas de trabajo manual. Y ahí es donde Juana Martín defiende que esa dedicación artesanal es precisamente lo que diferencia la moda de autor que pone en valor OMODA Madrid es Moda de la producción industrial masiva. «Las grandes marcas mantienen a los artesanos, crean escuelas y, lo más importante de todo, hay demanda de eso. Porque cuando hablamos de artesanía, hablamos de la realidad de nuestro día».
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En ese sentido, su visión del futuro de la moda se alinea con una filosofía de «lujo slow», donde la sostenibilidad no es una estrategia de marketing, sino una práctica inherente al proceso creativo. «Siempre ha estado en nosotros, incluso cuando no existía el concepto, pero era un recurso que tú tenías para seguir adelante. Por eso para nosotros es tan importante que esté como base de la marca», asegura. En su taller se producen pocas piezas, pero cada una está concebida para perdurar y, en muchos casos, para ser heredada. «Somos tradición, somos cultura, somos artesanía y creemos que la prenda tiene que tener vida propia», afirma, «la verdadera sostenibilidad reside en ese vínculo emocional que convierte la ropa en memoria familiar, en objeto cargado de historias».
Quizá por ello, cuando se le pregunta a Juana Martín por la naturaleza de sus desfiles, responde sin titubeos: cada pasarela debe contar una historia. No se trata únicamente de mostrar vestidos, sino de construir una narrativa capaz de transmitir emociones y contextos culturales. «Es un trabajo de archivo y de memoria impresionante», reconoce. Es en esa dramaturgia de telas, música y movimiento donde reside la esencia de su trabajo. «Para mí Herencia no es otra cosa si no ver más allá de lo que nos une al pasado, unir esos mundos, la tradición, la cultura, todo lo que yo he vivido, lo que han vivido mis padres, mis abuelos, a lo que ahora vivimos y tenemos para que lo hereden los siguientes».
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Cuando terminamos nuestra charla y nos bajamos del OMODA 7SHS, poco antes de empezar su desfile en OMODA Madrid es Moda y, después, cuando me maravillo con cada propuesta de su colección, hay algo que tengo claro y es que Juana Martín no diseña solo para vestir cuerpos. Juana Martín diseña para preservar una memoria colectiva que, gracias a la alta costura, a la historia, a la tradición y a la artesanía, encuentra nuevas formas de existir en el presente honrando el pasado para construir así la mejor moda española del futuro.












