Cataluña está repleta de pueblos medievales que narran a la perfección este capítulo de su historia gracias a las calles que conservan la esencia de aquella época y a edificios históricos que dan testimonio de la belleza que un día presidió cada localidad y que hoy sigue siendo su seña de identidad. Algunos, además, cuentan con el valor añadido de estar ubicados en entornos naturales insólitos que hacen que el conjunto de la estampa parezca sacado de un cuento de hadas.
Esto es lo que ocurre en Sant Joan les Fonts, un pequeño pueblo de la comarca de la Garrotxa donde el arte románico y un fenómeno geológico único han conseguido moldear uno de los pueblos más impresionantes de la geografía española. Y es que Sant Joan Les Fonts forma parte del parque natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa y ha ido creciendo alrededor de antiguos flujos de lava que, con el paso del tiempo, se han convertido en columnas basálticas impresionantes.
La influencia volcánica tiene un papel tan importante como la historia a la hora de conseguir el encanto único del que presume este pueblo. Basta con acercarse a la orilla del río Fluvià para contemplar las enormes paredes de roca volcánica que, junto al juego de luces que sucede a lo largo del día y el rumor, crean un espectáculo natural digno de admiración.
Sant Joan les Fonts presume de pasado medieval a través de los edificios que conforman su paisaje y que han sabido adaptarse a la perfección a el entorno volcánico que es su seña de identidad. Uno de los mejores ejemplos de ello es el puente medieval del siglo XIII construido en roca volcánica de la zona y que hoy es uno de los mejores lugares para detenerse a contemplar la belleza de los acantilados de lava.
Puente medieval de Sant Joan les Fonts, Girona
Turisme Sant Joan les Fonts
Este puente jugó un papel fundamental en la época medieval, ya que era el que conectaba los Pirineos con la costa catalana, y se convirtió en emblema del pueblo hasta el punto de determinar, en gran medida, su crecimiento. Desde el puente se puede ver también la majestuosa iglesia parroquial de Sant Joan les Fonts, construida entre los siglos XIX y XX en estilo neogótico y que cuenta también con piedra volcánica en sus muros para mantener el valor estético del que presume dicha localidad.
Otro de los vestigios medievales que se conservan en Sant Joan les Fonts es la casa fuerte de Juvinyà, popularmente conocida como el castillo de Juvinyà. Su historia se remonta al siglo XIII, cuando los caballeros de Juvinyà levantaron su residencia donde se ubicaba un antiguo molino hidraúlico perteneciente a la familia Fonts que se quemó en un incendio. La construcción consta de dos partes: la torre defensiva, la más antigua, y la casa, del siglo XIV. Actualmente es la sede de la Biblioteca Municipal Francesc Caula y fue declarado Bien Cultural de Interés Nacional en 1972.
Monasterio de Sant Joan, Sant Joan les Fonts
Turisme Sant Joan les Fonts
El monasterio rosa declarado Bien de Interés Nacional
Tanto el puente medieval como el castillo de Juvinyà forman parte de la ruta medieval de Sant Joan les Fonts, compuesta por edificios civiles y religiosos que mantienen vivo el recuerdo de su época de máximo esplendor. En el ámbito de la arquitectura sacra, su mejor representante es el monasterio de Sant Joan, que sobresale por su característico color rosado que genera un precioso contraste visual en mitad del enclave en el que se ubica.
Del conjunto románico del siglo XII se conservan la iglesia, conocida por los locales como «la iglesia vieja», y restos del claustro de lo que hace siglos fue uno de los monasterios más espectaculares de la región. Al igual que el resto de construcciones, esta iglesia también está hecha en piedra volcánica, en este caso de color rosa, y refleja a la perfección la esencia austera y que invita al recogimiento de este estilo.
Además, en el exterior es posible ver también uno de los muros laterales de piedra que perteneció a un templo anterior, de la época visigótica, y que data del siglo X. En su interior destaca la pila bautismal del siglo XII que es otro de los referentes artísticos del lugar. Por todo ello, el monasterio de Sant Joan fue declarado Bien de Interés Nacional en 1982 y es una de las joyas más preciadas del románico catalán.












