La provincia de Cádiz presume de acoger muchos de los rincones más bellos de España. Mientras que algunos están bañados por el Atlántico, otros ponen al servicio de turistas y locales paisajes de ensueño marcados por la influencia serrana, donde un entorno natural presidido por la montaña hace de telón de fondo perfecto a siglos de arquitectura tradicional y costumbres únicas que se convierten en la seña de identidad de estos lugares y que justifican con creces la fama más que merecida del encanto gaditano.
Dentro de esos rincones únicos de la provincia andaluza, merecen una mención especial los Pueblos Blancos, un conjunto de localidades situada al noreste de Cádiz que se caracteriza por sus casas encaladas de blanco y sus callejuelas estrechas y empinadas que conservan a la perfección la esencia del legado andalusí tan característico de la región. Lo que empezó como un recurso para combatir las altas temperaturas de la zona ha terminado convirtiéndose en uno de los reclamos turísticos más populares de Andalucía, y no solo por la curiosa estampa que consiguen, también por el legado histórico y cultural que podemos encontrar en cada uno de los pueblos que componen esta ruta.
Entre todas las localidades que conforman los Pueblos Blancos, hoy queremos hablarte de una con una particularidad que marca la diferencia y que explica por qué este pueblo se ha convertido en uno de los favoritos de los visitantes que se acercan a él. Hablamos de Setenil de las Bodegas, el pueblo gaditano que crece en el tajo formado por el río Guadalporcún con un diseño urbano marcado por la orografía y con casas que parecen estar talladas en las propias rocas, logrando un paisaje tan bonito como inusual.
La curiosidad es, quizás, el principal atractivo por el que Setenil de las Bodegas es famoso en todo el mundo. Pero lo peculiar de este pueblo empieza ya desde su nombre, que ubica su origen en la Edad Media. Durante el dominio musulmán, Setenil de las Bodegas fue un importante enclave estratégico muy preciado. Tanto, que fueron hasta un total de siete intentos los que se llevaron a cabo para tratar de conquistar su castillo. De esos siete intentos nulos – septem nihil en latín – deriva, según cuentan, el nombre de Setenil por el que hoy lo conocemos.
Setenil de las Bodegas, Cádiz
Pexels
La otra parte del nombre del pueblo se asocia a la importancia de la tradición vinícola en el pueblo. Durante décadas, el vino ha sido una de sus principales señas de identidad, de ahí que se añadiese «de las bodegas» a su nombre. Aunque la comercialización del vino fuese cayendo con los años, este producto forma parte del ADN de Setenil de las Bodegas tal y como se hace presente en su nombre y en su gastronomía, muy marcada por el cultivo local.
Todo lo que tienes por descubrir en Setenil de las Bodegas
Lo fundamental para conocer el por qué del encanto y la fama de Setenil de las Bodegas es pasear sus calles. Tan sencillo como aventurarte y observar cómo la naturaleza ha sido la mejor arquitecta para diseñar tremendo espectáculo visual que los años han sabido aprovechar tan bien hasta convertirlo en el rincón de ensueño andaluz que es hoy.
Dos de sus calles más populares son la Calle Cuevas del Sol y la Calle Cuevas de la Sombra, ambas situadas en la parte baja del pueblo. Estos dos emblemas de Setenil destacan por ser vías cubiertas por enormes rocas que hacen las veces de techado y que ayudan a crear una atmósfera única que se puede disfrutar en cualquier época del año.
Calle de Setenil de las Bodegas, Cádiz
Servidor web Turismo Setenil de las Bodegas
Pero Setenil de las Bodegas también sorprende con edificios antiguos que cuentan su historia y que son el mejor testimonio de su legado. En la parte alta del pueblo se ubican el castillo y el torreón nazarí, ambos perteneciente a la antigua fortaleza levantada entre los siglos XII y XIII y entorno a la cual se construyó buena parte de la antigua villa medieval que es el germen del actual Setenil. Aunque es cierto que mucho de lo que queda de ello son ruinas, el torreón que aún sigue en pie es también uno de los mejores miradores de la zona desde el cual es posible apreciar la belleza de este pueblo y sus alrededores desde las alturas.
De la época medieval sobresalen también edificios religiosos como la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, construida entre los siglos XV y XVI. De volúmenes más que llamativos, esta iglesia se levantó sobre una antigua mezquita mayor y en ella conviven diversos estilos artísticos como el gótico o el renacentista, símbolo de lla importancia de la época en la zona y de la influencia del arte como vehículo de transmisión de la historia.
Pero si hay un edificio histórico verdaderamente singular en Setenil de las Bodagas, esa es su Antigua Casa Consistorial, sede de la actual Oficina de Turismo de Setenil. Este edificio data del siglo XVI y destaca por un detalle único en su interior: el artesonado mudéjar que lo decora y que es único en la provincia de Cádiz, donde ningún otro edificio cuenta con ornamentaciones de esta época y motivo por el cual Setenil de las Bodegas se sitúa en el mapa, también, por particularidades artísticas como esta que le confieren un halo de magia y belleza aún más especial.












