Aloña Fdez. Larrechi

A finales de los años 90, cuando las revistas del corazón españolas desgranaban los eventos en los que (casualmente) coincidían Eva Sannum y el futuro Felipe VI, y en Reino Unido la comidilla era documentar cómo Diana de Gales había rehecho su vida, en Estados Unidos estaban entretenidos con su propia realeza. Porque si la breve presidencia de JFK estaba repleta de referencias al Rey Arturo, el heredero del malogrado político fue, durante toda su vida, un príncipe que no tenía reino pero sí mucha atención mediática. Y, llegado el momento, esta se trasladó a su historia de amor con Carolyn Bessette, el romance que marcó los años 90.

Casi tres décadas después del trágico final de la pareja que se convirtió en el pasatiempo favorito de la sociedad estadounidense más cosmopolita, la relación entre John Fitzgerald Kennedy Jr. y Carolyn Bessette, se ha convertido en miniserie. Y lo ha hecho de la mano del experto en sacarle punta (audiovisual) a los hechos más mediáticos del Estados Unidos de las últimas dos décadas del siglo XX, Ryan Murphy.

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Compuesta por nueve episodios, de los cuales tres ya están disponibles en Disney+, Love Story: John F. Kennedy Jr & Carolyn Bessette, es la historia de una relación que sobrevivió a muchos contratiempos, pero no a un mal plan, y, especialmente, el relato sobre el lado más desconocido, el de la mujer que empezó como dependienta de Calvin Klein y acabó siendo la mano derecha del diseñador y la esposa del hombre del momento.

Dos jóvenes en el Nueva York de los años 90

Love Story arranca el último día con vida de la pareja, cuando John Fitzgerald Kennedy Jr. y Carolyn Bessette viajaron, junto a la hermana de ella, Lauren, a la boda de un familiar. Un viaje que hicieron en una avioneta que él había comprado tres meses antes, y al que la pareja llegó en uno de los momentos más difíciles de su relación, cuando los medios especulaban con la posibilidad de que fuesen a divorciarse.


John F. Kennedy y Carolyn Bessette, en la piel de Paul Kelly y Sarah Pidgeon, tras su primera cita.


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La miniserie retrocede entonces siete años, cuando Bessette comenzaba a hacerse un hueco en las competitivas oficinas de Calvin Klein en Nueva York. Había llegado allí después de trasladarse desde Massachusetts, donde ya trabajaba en la firma como dependienta. En la ciudad de los rascacielos, su personalidad y su estilo le convirtieron en una referencia constante para el diseñador, que supo valorar su talento y dejó en sus manos decisiones que hicieron historia en el mundo de la moda.

Por su parte, el hijo de JFK atravesaba su particular crisis, tras suspender por segunda vez el examen de abogacía y encontrar los resultados de sus exámenes publicados en la prensa amarilla de la ciudad. Para entonces, John ya había pasado un año sabático en la India, y a su regreso había demostrado que, a pesar de su apellido, y de los fotógrafos que le esperaban a la salida de su casa o de un restaurante, era un tipo normal que no deseaba disfrutar de privilegios por ser quien era.

Carolyn Bessette, analizada y desconocida

Otra cosa es que su apellido le ayudase a la hora de ser invitado a eventos en los que abundaban las personalidades del mundo del cine, una industria en la que encontró varias parejas, o la moda, de donde surgió la que sería su futura esposa. Según refleja en la miniserie Connor Hines, creador de la miniserie inspirada en el libro de Elizabeth Beller, Once upon a time: the captivating life of Carolyn Bessette-Kennedy, la pareja se conoció gracias a Calvin Klein, que los presentó en una fiesta.


Sarha Pidgeon como Carolyn Besette en la miniserie Love Story.


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Desde ese momento, F. Kennedy Jr. hizo todo lo posible por volver a ver a una Carolyn que no se dejó llevar por sus encantos y demostró que no quería ser una más. Lo que ella no sabía es que su galán no estaba solo. Uno de los muchos obstáculos que la publicista tuvo que superar desde que John entró en su vida, y al que había que sumar misoginia imperante en la época y lo que ella amaba su privacidad. Hechos que terminaron ofreciendo un retrato mediático de ella lejano a la realidad, una imagen sobre la que la producción quiere arrojar algo de luz desde el primer episodio.

Con una Sarah Pidgeon, a la que recordaremos (morena) en The Wilds, nacida para encarnar a la publicista y un Paul Kelly que debuta en la interpretación, Love Story es una miniserie que, además de llevarnos de vuelta a los años 90, se adentra en aquello que critica. Porque la minuciosa autopsia audiovisual que realiza sobre la relación de John y Carolyn no se diferencia demasiado (en el fondo) del análisis público que soportó la pareja cuando se hizo pública su relación. Eso sí, es más disfrutable, y además tiene a Naomi Watts haciendo de Jackie Kennedy Onassis y a Grace Gummer como Caroline Kennedy.

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