Hay pueblos con una ubicación tan extraordinaria que solo por eso ya son pintorescos. Es el caso de Frías, el pueblo de Burgos con casas colgadas. O el de Castefollit de la Roca, que parece un milagro en plena Garrotxa. También el de Miravet, en Tarragona, con un castillo templario asomado al Ebro. Ahora, en Montefrío, comarca granadina de Loja, pasa igual. Ya desde lejos resulta sorprendente por el conjunto monumental de la fortaleza árabe y la antigua iglesia sobre el peñón guardando el equilibrio.
El paisaje que lo rodea ayuda a componer la estampa, en las estribaciones de la sierra de Parapanda. A solo cinco kilómetros, para mayor deleite, está el Parque Arqueológico de las Peñas de los Gitanos, lugar ocupado desde el Neolítico hasta la Edad Media. Atesora una necrópolis megalítica con un centenar de dólmenes, uno de los yacimientos más importantes de Andalucía. Aparte, un poblado prehistórico, las murallas y el poblado ibero-romano de la antigua Hiponova, enterramientos visigodos y un poblado altomedieval.
Montefrío se identifica con el Mons Frigidus de los romanos y luego con el Montefrid de los árabes. Hasta que fue tomada en 1486 por Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, en nombre de los Reyes Católicos. Era la última frontera de Al-Ándalus, el Poniente Granadino. Toda la historia montefrieña está escrita en el trazado de sus calles, que se esparcieron desde el castillo y se fueron llenando de viviendas casi acrobáticas al abrigo de su doble muralla.
Una fortaleza del reino nazarí
La fortaleza se levantó a instancias de Yusuf I en 1352 como parte de la defensa del reino nazarí. Un sistema defensivo que estaba formado por una sucesión de castillos conectados a través de torres-atalaya, algunas de las cuales se han conservado. La torre del Cortijuelo, en el cerro del mismo nombre, y la de los Anillos, en el alto de Los Molinos, están ahí de testigos. Las dos en las inmediaciones del pueblo.
Como curiosidad, el castillo de Montefrío fue alzado por el mismo arquitecto de la alcazaba de la Alhambra. Sirvió de residencia durante siete años a Aben Ismael III, futuro rey de Granada como Yusuf V, y fue uno de los bastiones cruciales para defender el reino. Solo ha llegado hasta nosotros uno de los torreones, los aljibes y algunos tramos de la muralla en la que se dejan ver todavía tres de sus torres.
Montefrío fue territorio fronterizo y jugó un papel clave en la Reconquista.
TURISMO MONTEFRÍO
Sobre la fortaleza fue construida la imponente iglesia de la Villa, que está en el grupo de las Iglesias de las Siete Villas, nacidas a raíz de la Reconquista en esta tierra bautizada como el granero de Granada. Todas ellas con una línea arquitectónica común y obra del arquitecto y escultor burgalés Diego de Siloé, que tanto vuelo le dio al Renacimiento. Alberga el Centro de Interpretación El Centinela, que ahonda en el pasado medieval de la villa y el conflicto que vivió durante casi dos siglos, enfrentando dos culturas totalmente diferentes.
Una iglesia redonda
La iglesia de la Villa, santo y seña de la localidad, no es la única que llama poderosamente la atención. Comparte protagonismo con la iglesia de la Encarnación, que atrae las miradas por su forma circular, con dos rectángulos adosados, en el entorno de la plaza de España. Está inspirada en el Panteón de Agripa de Roma y es obra del arquitecto Domingo Lois de Monteagudo, que vio su proyecto hacerse realidad entre 1786 y 1802. Tiene fama de ser una de las mejores iglesias neoclásicas españolas. Los vecinos la llaman la Redonda.
Una imagen aérea de Montefrío con la Redonda en primer plano.
TURISMO GRANADA
Más antigua, y más discreta, es la iglesia de San Sebastián, del siglo XVI y según patrones renacentistas. Está desacralizada y es la actual sede de la Escuela de Música de Montefrío, tras haber servido de almacén de cereal antes de su rehabilitación. En cuanto a la de San Antonio, del siglo XVIII, se encuentra extramuros y cerca del cerro del Calvario. Luce fachada tipo retablo y es de estilo barroco tardío. Formaba parte del convento de los franciscanos, también con un pasado movido. Era una panadería cuando el Ayuntamiento lo adquirió y restauró para actos institucionales y culturales.
Qué más ver en Montefrío
En Montefrío hay una sorpresa tras otra. Entre los edificios civiles destaca la Casa de los Oficios, que se edificó en 1579 para dar cabida a los gremios artesanales. Hoy hace lo propio con la Oficina Municipal de Turismo. Presenta fachada manierista con tres grandes arcos de medio punto. A su vera tiene el ayuntamiento, antiguo palacete de la familia García-Valdecasas, originario de 1787. Y, a un paso, el Hospital de San Juan de Reyes, fundado en 1500, así que uno de los hospitales más antiguos de Granada. También él ha sido reconvertido, para oficinas administrativas.
Para dar con el Real Pósito de Grano hay que irse algo más lejos. Tiene el encanto de los espacios industriales, y se ha sabido ganar para la causa artística como Casa de Cultura. Se construyó a finales del XVIII en estilo neoclásico con planta rectangular, y se abre en una gran nave dividida en tres espacios por pilares. Como Real Pósito, luce el escudo borbónico.
La iglesia de la Encarnación pone color a la blancura de Montefrío.
TURISMO GRANADA
Estos son los monumentos que hacen grande y solemne a Montefrío. Más allá de este piedra sobre piedra, están los miradores, situados en los lugares en los que, obviamente, más puede presumir. El más famoso es el que lleva el nombre de la revista National Geographic, como agradecimiento por haberlo elegido como una de las diez vistas más bonitas del mundo, encajada entre dos profundos tajos. El mirador en cuestión está a las afueras, en la carretera de Tocón.
La ruta de los miradores
Aún se puede gozar de esa misma vista, pero multiplicando la emoción, si se sube ladera arriba por el cerro del Calvario hasta el mirador de las Peñas. Desde aquí, además, se puede tomar un sendero que lleva hasta un paraje con fuente y una casa-cueva. Para tener una perspectiva distinta, toca poner rumbo al casco antiguo y buscar el mirador del Arrabal por el acceso peatonal a la iglesia de la Villa.
Si lo que se quiere es ver Montefrío abrazado por su paisaje, la sugerencia es salir en dirección Íllora hasta toparse con el mirador que se llama, precisamente, panorámico. Y queda otra propuesta. En esta ocasión para ver un apoteósico atardecer: el mirador de la Placeta del Convento, junto a San Antonio. Por supuesto, hay una ruta de senderismo que va por todos estos balcones.












