Un juego de guerra que simuló un conflicto armado entre la OTAN y Rusia en uno de los países bálticos terminó con la rápida victoria de las fuerzas rusas, informa the Wall Street Journal. 

El juego fue organizado por el diario alemán Die Welt y la Universidad Helmut Schmidt de las Fuerzas Armadas alemanas, con la participación de 16 ex altos funcionarios alemanes y de la OTAN, legisladores y destacados expertos en seguridad, quienes simularon un escenario, ambientado en octubre de 2026, en el cual Moscú realizaría una incursión desde la ciudad rusa de Kaliningrado a la ciudad lituana de Marijampole, una encrucijada clave entre Rusia y Bielorrusia.

Imagen ilustrativa

Según el juego, EE.UU. se negó a cumplir con el artículo 5 del Tratado de la OTAN, que implica la asistencia de todos los países de la organización a un Estado miembro que haya sido atacado, lo que permitió al supuesto Ejército ruso destruir, en un par de días, la credibilidad de la alianza y establecer su dominación sobre los países bálticos, desplegando una fuerza inicial de tan solo unos 15.000 soldados.

Además, el grupo que representaba a Alemania mostró indecisión al momento de actuar. «Mis [supuestos] ‘colegas rusos’ y yo sabíamos: Alemania dudará. Y esto fue suficiente para ganar», dijo Franz-Stefan Gady, un analista militar que interpretó al jefe del Estado Mayor ruso.

Moscú: "No vamos a atacar a los países de la UE ni de la OTAN"

Por otro lado, el grupo que representó a Polonia movilizó tropas, pero no envió ninguna a Lituania a través de su frontera común.

«La ansiedad es muy visible en mi país», dijo Deividas Matulionis, asesor de seguridad nacional de Lituania. Mientras que su país espera que Washington y otros aliados de la OTAN actúen en caso de un posible ataque ruso. 

  • Rusia ha reiterado en repetidas ocasiones que no planea atacar Europa. El presidente ruso, Vladímir Putin, señala que las élites gobernantes del Viejo Continente continúan sumidas en la histeria de que «la guerra con los rusos está a la vuelta de la esquina». «Es imposible creérselo, aunque intentan convencer a su propia gente», declaró