
Las autoridades del Espacio Audiovisual Nacional brindaron una conferencia de prensa esta mañana en el Anexo A de la Cámara de Diputados de la Nación. La iniciativa busca evitar la aprobación de los artículos 210 y 211 del dictamen de la llamada “Ley de Modernización Laboral”, impulsada por el gobierno, que, de ser aprobados, resultarían en la eliminación de las fuentes de financiamiento del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), además de las de otras instituciones como los institutos nacionales del teatro y la música (INT, INaMU).
Con la presencia de los diputados nacionales Romina Plá, Nicolás del Caño, María Inés Zigarán, y decenas de miembros de la industria audiovisuales, entre ellos los directores Bruno Stagnaro (El eternauta), Marcelo Piñeyro (Caballos salvajes) y Juan Carlos Desanzo (En retirada, Eva Perón), y las actrices Mercedes Morán y Julieta Díaz, el evento se realizó en paralelo con la conferencia de prensa realizada contra la desfinanciación del Hospital Garrahan.
El proyecto elimina la asignación específica para el INCAA, la Televisión Pública y Radio Nacional, además del porcentaje que recibe de las entradas de los cines, y el gravamen que pagan los servicios de comunicación audiovisual por exhibición. De aprobarse, la obvia pérdida de cientos de miles de puestos de trabajo se sumaría al fin del cine argentino tal como lo conocemos, cuyas producciones se limitarían a las meras producciones que manos privadas y extranjeras decidan que les son rentables.
El Espacio Audiovisual Nacional nuclea a las asociaciones APIMA (Asociación de Productores/as Independientes de Medios Audiovisuales), ARGENTORES (Sociedad General de Autores/as de Argentina), CADICINE (Cámara Argentina de Distribuidores Independientes Cinematográficos), CAIC (Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica) CAPPA (Cámara Argentina de Productoras Pymes Audiovisuales), CDC (Colectivo de Cineastas), DAC (Asociación General de Directores/as Autores/as Cinematográficos y Audiovisuales), PCI (Proyecto Cine Independiente) y RDI (Realizadores Integrales de Cine Documental).
Miguel Ángel Diani, presidente de ARGENTORES, expresó una preocupación adicional: “Estos artículos vienen al final de un extenso proyecto de reforma laboral. Existe el riesgo de que, por el agotamiento, sean aprobados sin la discusión profunda que merecen. Solicitamos a los senadores que rechacen los artículos 210 y 211 del dictamen”. Por su parte, Daniel Pensa, presidente de la CAIC, explicó que todos los países “poseen políticas mixtas que crean industria y atraen inversiones privadas a la vez. No se puede considerar lo cash rebate sin fondos públicos que crean industria”. “Le pediría a nuestros senadores que voten más allá de gustos o disgustos personales, más allá de dogmatismos, y que entiendan que el daño que le pueden hacer al audiovisual argentino sería irreparable. Senadores y senadoras: no contribuyan a la muerte del cine argentino”, agregó, contundente.
La carta enviada por el Espacio Audiovisual Nacional a los senadores el pasado 2 de febrero fue apoyada por 600 personalidades de la política y la cultura, entre ellas Juan José Campanella, Guillermo Francella, Mercedes Morán, Adrián Suar, Oscar Martínez, Marcelo Piñeyro, Claudia Piñeyro, Soledad Villamil, Julieta Díaz, Cecilia Roth, Cristina Banegas, y productores de múltiples países de Latinoamérica, España, Brasil, Reino Unido y Estados Unidos.
“Los directores venimos sintiendo las consecuencias graves de esta nueva gestión en el INCAA. Además, la falta de regulación de las plataformas para promover la producción de contenidos nacionales”, expresó la realizadora Inés de Oliveira Cézar en representación de DAC. «Conseguir los fondos para realizar una película en este contexto de crisis se ha vuelto mucho más difícil. Si además de esta crisis que estamos viviendo, se derogan los artículos que componen el fondo de fomento, conseguir fondos va a ser directamente imposible, porque si no hay previsión no hay inversión posible”, agregó, antes de advertir que, con la aprobación de la ley, “años de cine independiente argentino atrayendo inversiones y creando puestos de trabajo van a estar tirados por la borda”.
En representación de PCI, Amparo Aguilar manifestó preocupación por “el porvenir de un montón de pibes y pibas que están fantaseando poder contar las historias de nuestro país. Somos gente que trabaja, que paga cuentas, que alquila casas, que manda sus hijos al colegio, que los viste, que los calza, y, si el gobierno resuelve esto, vamos a estar sin trabajo”. También mencionó la falacia propagada por el gobierno de que “al cine argentino no lo ve nadie”, desmentida por las propias estadísticas del INCAA, y los constantes premios internacionales en festivales de todo el mundo.
Respecto de la visibilidad del cine argentino en el mundo, Alejandro Israel, de la CAIC, mencionó que, «pese a la paralización actual de la industria, sigue existiendo una conexión con los festivales internacionales y con el mercado”. Agregó que, en la programación de la edición del Festival Internacional de Berlín que empieza la semana que viene, los países latinoamericanos con más presencia son México, Brasil y Colombia, tres países con políticas culturales en favor del arte y la cultura. También dijo que Argentina solía ser el país con mayor representatividad en festivales internacionales, destacando la pérdida de la marca país y de ingreso de divisas.
La presidenta de APIMA, Vanesa Pagani, resaltó la paradoja de ser una industria que no saca plata del presupuesto general del Estado, pero que pasaría a convertirse en una que sí lo saca de aprobarse la ley: el dictamen establece que el INCAA pasaría a recibir un presupuesto asignado por el Tesoro Nacional.
“Hoy tenemos un grave problema ideológico que está arruinando a la Nación”, agrega Virna Molina en nombre de RDI. la cineasta mencionó un video de 1994 que circuló en redes hace unas semanas, en la que se ve a la actual senadora oficialista Patricia Bullrich reconociendo el valor simbólico del cine, y en particular de la película emblema del cine militante peronista La hora de los hornos (Pino Solanas, Octavio Getino, 1968). “Hoy el cine argentino está en una encrucijada histórica. Este proyecto busca herirlo de muerte, y le va a infligir un daño enorme al pueblo argentino, a nuestros jóvenes y al futuro”. “Necesitamos un INCAA que conserve su autarquía, que no sea desfinanciado como propone esta ley, y que abandone los prejuicios sobre quienes componen la comunidad cinematográfica”, agregó. A su vez, el histórico realizador Juan Carlos Desanzo pidió la palabra para recordar que su film Eva Perón (1996) pudo ser realizado gracias a la iniciativa de la entonces diputada Patricia Bullrich.
Carlos Jaureguialzo, representando a DAC, desarrolló la tantas veces explicada relación entre el rodaje de una película y el desarrollo de la economía local: “Cuando se hace una película hay hotelería, transporte, se necesitan albañiles, carpinteros, extras y restaurantes. Según un estudio del observatorio del INCAA, el cine da 600 mil puestos de trabajo indirecto”. Las infinitas posibilidades de desarrollo económico que da la existencia de una industria audiovisual pujante quedarían automáticamente eliminadas tras una desfinanciación como la que el gobierno quiere llevar adelante. A este respecto, Vanessa Ragone, presidenta de la CAIC, agregó que un informe del BID realizado en conjunto con Netflix (titulado “El efecto multiplicador en el cine”) estipula que por cada dólar que el Estado invierte en la industria audiovisual, se recuperan 19. “No somos un sector que produce costos, sino uno que produce ganancias y hace ingresar dólares al país”. “Si no mantenemos estos fondos públicos, Argentina deja de ser productor de contenidos y se convierte en un decorado”, explicó.
Los diputados del Frente de Izquierda Nicolás del Caño y Romina del Plá apoyaron la iniciativa. Del Plá consideró la reforma laboral “una conspiración contra la población”, y llamó a un paro general para el próximo 11 de febrero, fecha en la que se tratará la reforma en el Senado. Por su parte, Del Caño destacó que “el ataque al cine y a sus trabajadoras y trabajadores no me parece casual. El desfinanciamiento trae la pérdida de miles de puestos de trabajo”.
La defensa del cine argentino se inscribe en una disputa más amplia por el trabajo, la soberanía cultural y el derecho de una sociedad a contar sus propias historias. La aprobación de los artículos 210 y 211 no solo implicaría la desarticulación de una industria que genera empleo, identidad y divisas, sino también un daño irreversible a la nación.








