
miércoles 21 de enero de 2026
La silla (The Chair Company, 2025) se inscribe en la tradición de comedias que transforman el entorno laboral en un campo de batalla psicológico. Sin embargo, lejos de la sátira convencional, la serie se adentra en un terreno inquietante donde la humillación y el delirio conspirativo emergen como síntomas de una subjetividad en crisis.
El detonante —un incidente embarazoso en la oficina que escala hasta una supuesta conspiración— permite explorar una psique que interpreta el mundo desde la sospecha permanente. En este sentido, la propuesta dialoga con el clima opresivo de Severance y el absurdo de The Office, pero sin ceder a sus fórmulas preestablecidas.
Quienes sigan la trayectoria de Robinson reconocerán una evolución lógica. Desde Detroiters hasta I Think You Should Leave, su humor se ha cimentado en personajes incapaces de descifrar códigos sociales básicos, pero convencidos de su propia razón. Esta línea se profundiza tras su paso por Amistad tóxica (Friendship, 2024), la película independiente de A24 dirigida por Andrew DeYoung, quien aquí repite como director y productor ejecutivo. Esta sinergia creativa potencia la exploración de la obsesión y el delirio cotidiano bajo una estética más oscura y controlada.
Robinson encarna a William Ronald Trosper, un hombre que confunde el respeto con la dominación. El resultado es un protagonista que suscita risa, incomodidad y una paradójica empatía. El elenco, con figuras como Lake Bell, Sophia Lillis y Lou Diamond Phillips, es fundamental para sostener este equilibrio, actuando como espejos que devuelven una imagen deformada de la realidad del protagonista.
La silla consolida a Robinson como una de las voces más singulares de la comedia actual, capaz de utilizar el absurdo no solo para el gag, sino para desnudar una época definida por la ansiedad y la necesidad desesperada de pertenencia.








