
viernes 16 de enero de 2026
Producida por sus propios protagonistas, El botín (The Rip, 2026) se aleja de las pirotecnias de Hollywood para sumergirse en un thriller claustrofóbico que recupera la esencia del cine negro más puro. No estamos ante una película de acción genérica sino ante un estudio de personajes sobre la corrupción policial y la fragilidad de la ética frente a la tentación.
La premisa arranca con el asesinato de una oficial de policía que investigaba a un peligroso cartel. Lo que sigue es un juego de espejos: el FBI acecha, la desconfianza se filtra en el grupo de policías y un hallazgo fortuito —un botín millonario— se convierte en el catalizador de la tensión.
El director Joe Carnahan (Brigada A: Los magníficos, Un día más para morir, Sentencia de muerte) utiliza una estética noir, donde las luces tenues, la bruma y una paleta de colores fríos (azules y verdes) refuerzan la sensación de asfixia. Los contraluces y rostros en penumbra no son meros adornos sino que funcionan como una metáfora visual de los lados luminosos y oscuros de sus protagonistas.
Pero la propuesta se enaltece por las actuaciones de su pareja protagónica. Matt Damon interpreta al policía acorralado por las deudas que viene de una tragedia personal, cuya desesperación lo empuja a considerar quedarse con el dinero. Ben Affleck encarna la pérdida personal y la sed de venganza, vinculado sentimentalmente con la víctima.
El elenco se completa de manera sólida con Catalina Sandino Moreno, Steven Yeun y Teyana Taylor, quienes aportan capas de complejidad a una trama donde la traición es la moneda corriente. Los cruces jurisdiccionales entre la DEA, el FBI y la policía de Miami intensifican un ritmo que, si bien carece de grandes persecuciones, sobra en tensión psicológica.
Si bien Joe Carnahan no alcanza la épica de Michael Mann o Christopher Nolan, entrega un policial potente y efectivo que descansa en la profundidad emocional de sus actuaciones más que en el estruendo de las armas.







