Resumir el año estilístico de la princesa Leonor sería un completo error si previamente no analizamos que 2025 ha supuesto un antes y un después en su carrera como heredera al trono. Y es que, este año ha sido especialmente crucial en su preparación para el cargo, ya que ha estado marcada por una intensa formación militar. Esto ha provocado que la hija de Felipe VI y la reina Letizia se haya mantenido ausente en muchas de las citas importantes de la familia real española y que, en la mayoría de sus apariciones públicas, lo haya hecho vistiendo uniforme.
De este modo, podríamos decir que los looks de Leonor se han dividido entre trajes oficiales del ejército y propuestas casuales en sus escasas apariciones fuera del ámbito militar. Y cuando no ha llevado ni una opción ni la otra, la princesa Leonor ha dejado claro en este 2025 que el traje de chaqueta es, sin lugar a dudas, su mejor aliado para lucir elegante, correcta y formal en citas y actos oficiales, tanto de día como de noche.
El uniforme militar, su mejor look
En enero, la princesa Leonor se despedía de sus padres y se subía al buque escuela Juan Sebastián de Elcano para realizar una travesía de siete meses a bordo con la que completaría su formación naval. Se embarcaba como guardiamarina para una instrucción militar esencial en la que cruzó el Atlántico y visitó América, tal y como hizo en su día su padre, el rey Felipe VI. Desde Casa Real, compartieron imágenes de las distintas actividades que realizó durante esta etapa: ejercicios de subida al mástil, labores de limpieza, clases teóricas o visitas institucionales en los distintos países del recorrido.
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Una experiencia que concluyó en julio con la recepción de la Gran Cruz del Mérito Naval. Tras finalizar esta etapa, la princesa inició su tercer y último año de formación militar en la Academia General del Aire y del Espacio, integrándose junto a sus compañeros como alférez alumna y arrancando su preparación aeronáutica con clases teóricas, simuladores y vuelos prácticos. De hecho, hace tan solo unas semanas completaba su primer vuelo en solitario, pilotando un avión de entrenamiento en lo que se conoce como «la suelta».
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Una formación clave en su papel como futura reina de España que nos ha dejado la versión más seria y disciplinada de la hija mayor de los reyes, así como un sinfín de imágenes en las que ha defendido a la perfección el uniforme militar. Doña Leonor ha llevado casi todas las versiones del traje reglamentario, tanto en la Escuela Naval como en la del Aire, haciéndolo incluso en citas tan señaladas como el Día de la Hispanidad. Uniformes que han demostrado que, sin lugar a dudas, la vestimenta oficial es una de sus versiones más sólidas y representativas (y que mejor le quedan).
Moderna y juvenil en Mallorca
Pero no solo la hemos visto vestida como una auténtica militar. La princesa Leonor hacía un pequeño impás durante las vacaciones de verano y descansaba de esta formación viajando a Mallorca junto a sus padres y su hermana, la infanta Sofía. Fue en esas semanas cuando volvimos a ver a la princesa Leonor vestida de civil, luciendo prendas casual y mostrando una versión de ella mucho más adulta.
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Con la mayoría de edad ya casi olvidada, la princesa Leonor nos confirmó este verano que ya tiene gusto y estilo propio y estrenó prendas súper tendencia que podrían estar perfectamente en el armario de cualquier joven de su edad. Pantalones fluidos, sandalias planas, vestidos fresquitos y muy cómodos y tops de crochet completaron un armario de verano que, sin lugar a dudas, fue inspiración para muchas.
Fan de los trajes como la reina Letizia
¿Y qué se ha puesto la princesa Leonor cuando no tenía que ir vestida de militar y se encontraba en citas institucionales que exigían una etiqueta mucho más formal? Pues, como no podía ser de otra forma, un traje de chaqueta y pantalón. A pesar de que Leonor está demostrando tener su propio gusto a la hora de vestir, lo cierto es que la influencia de la reina Letizia sigue siendo muy clara. Al igual que su madre, el dos piezas sastre se ha convertido en su mejor aliado para acertar de lleno en compromisos en los que no sabe muy bien qué ponerse.
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Nada de arriesgar con vestidos midi que pueden hacerla parecer mucho más mayor o que mantienen ese efecto aniñado que no encaja con su papel de heredera. El traje es su opción favorita y este 2025 ha sido la confirmación más evidente. Da igual si se trataba de citas especialmente relevantes, como los Premios Princesa de Asturias, o de visitas institucionales más relajadas: Leonor ha hecho de este conjunto de inspiración masculina su fórmula predilecta. La hemos visto lucirlo en blanco, azul marino, negro o rojo, e incluso apostar por una versión más casual combinando americana, pantalones blancos y zapatillas.
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Un estilo que veremos repetido en 2026, ya que, al inicio de este nuevo año que acaba de empezar, Leonor continuará con su entrenamiento en la Academia del Aire. Tras completar esta formación, concluirá su etapa militar y se convertirá en oficial de las tres ramas del Ejército. Será entonces cuando dé comienzo su etapa universitaria. Veremos a una Leonor más relajada, luciendo prendas más informales y con un estilo más básico, similar al que ya muestra su hermana, la infanta Sofía, en Lisboa.
Y así, el 2025 se cierra para la princesa Leonor como un año de contrastes que ha definido de manera clara su imagen pública y su estilo. Por un lado, la disciplina, la sobriedad y la corrección que exige su formación militar, que la ha mostrado firme, responsable y plenamente consciente del papel que está llamada a desempeñar. Por otro, una versión más relajada y cercana, la de una joven de su generación que, cuando se desprende del uniforme, apuesta por prendas sencillas, actuales y funcionales, sin artificios ni excesos.
Este equilibrio entre deber institucional y naturalidad personal ha marcado su evolución estilística y ha confirmado que Leonor está construyendo una identidad propia, coherente con su edad y con su futuro. Un año en el que la moda ha pasado a un segundo plano frente a su preparación como heredera, pero en el que, aun así, ha dejado claro que sabe vestir cada contexto con acierto, discreción y una elegancia cada vez más madura.












