domingo 09 de noviembre de 2025

Hedda (2025) reescribe la obra teatral Hedda Gabler de Henrik Ibsen, estrenada en 1891. Un pilar del teatro moderno y un retrato psicológico de la alta sociedad de finales del siglo XIX. Su protagonista, Hedda, se convirtió en un arquetipo de la mujer atrapada y autodestructiva, que utiliza la manipulación para ejercer un control que la vida le niega. Hacer una lectura contemporánea es, sin duda, un acto de gran audacia cinematográfica.

La guionista y directora Nia DaCosta (Candyman, The Marvels) asume este riesgo al transportar a Tessa Thompson a una casa británica de los años 50. DaCosta busca aquí desatar los deseos reprimidos y las tensiones de una noche de manipulación, pasión y traición. La adaptación de DaCosta se propone como un híbrido, un punto medio entre una adaptación pop de un clásico y una relectura posmoderna. Sin embargo, es en este intento de abarcarlo todo donde reside la principal irregularidad del film. A diferencia de sus trabajos anteriores, donde la directora aplicaba una visión singular a géneros y mitos establecidos, aquí la modernización se siente superficial.

El corazón del problema radica en la simplificación del personaje de Hedda Gabler. Ibsen dotó a su protagonista de ricas y complejas contradicciones: era una mujer de la alta sociedad que anhelaba la libertad, pero que solo podía expresarla a través de la crueldad y el control indirecto. En la versión de DaCosta, Hedda pierde gran parte de esas contradicciones, resultando en un personaje que se acerca peligrosamente a la banalización de su profundo conflicto interno. La tensión dramática se resiente cuando la motivación principal parece más una rebeldía genérica que un trágico dilema existencial.

Otro cambio significativo es la reescritura de personajes clave. Eileen Lovborg, interpretada por la actriz alemana Nina Hoss, es en la pieza original un personaje masculino. Una relectura que parece no aportar profundidad al texto original, sino que más bien altera el delicado equilibrio de poder y deseo que Ibsen planteó.

La Hedda de Nia DaCosta y Tessa Thompson se une a la larga lista de adaptaciones que intentan dialogar con el pasado desde la lente del presente. Pero la gran pregunta es si logra capturar la esencia de la heroína trágica de Ibsen o se ha quedado solo en una relectura posmoderna vacía. La respuesta está a la vista.