
lunes 18 de agosto de 2025
El estreno de Homo Argentum reunió a 470.000 personas en salas de cine durante su primer fin de semana, lo que la convirtió en la película argentina más vista del año y en el segundo mejor debut nacional de todos los tiempos (detrás de Relatos salvajes). La cifra confirma la vigencia del cine local y el poder de convocatoria de Guillermo Francella.
Seis de cada diez espectadores que fueron al cine ese fin de semana eligieron la película, lo que la transformó en un fenómeno que trascendió lo estrictamente cinematográfico. El humor sarcástico y los dilemas éticos planteados en la historia fueron recibidos con funciones agotadas, aplausos finales y una conversación que se trasladó a redes sociales y medios.
El impacto cultural de Homo Argentum se amplificó cuando el presidente Javier Milei se refirió a la película y la celebró como una obra que, según sus palabras, “expone los excesos de la agenda woke”. Bajo el título “Homo Argentum: disonancia cognitiva en el corazón woke”, el mandatario publicó en X una crítica política y social en tres párrafos, inspirada en lo que interpreta como una representación de la “argentinidad” en el film de Mariano Cohn y Gastón Duprat.
“El nivel de odio y de gritos que emite este ejército de zombis (termos cabezas de pulpos) es directamente proporcional a la cantidad de parásitos mentales que cargan en su interior los progres”, escribió Milei. Y concluyó: “Cuando uno ha tenido la suerte de haber leído el principio de revelación y entenderlo, debería agradecer por el espectáculo bizarro que hoy nos ofrecen los kukas y la progresía woke ante la película Homo Argentum. ¡Los muestra tal cual son!”.
La intervención presidencial profundizó el carácter polémico del estreno y multiplicó las interpretaciones en torno a la obra: ¿se trata de una sátira incómoda sobre la sociedad argentina, un espejo de tensiones políticas actuales o un fenómeno de masas que trasciende las lecturas partidarias?
Lo cierto es que Homo Argentum no solo marcó un récord histórico en taquilla, sino que también se convirtió en un disparador de debates que atraviesan la cultura, la política y la sociedad.







