
En 2016, Gavin O’Connor nos presentó El contador (The Accountant), una película que supo combinar la frialdad de los números con la adrenalina de la acción, presentando al complejo Christian Wolff, uno de los roles más destacados de Ben Affleck. Luego del auge de las plataformas, El contador 2 (The Accountant 2) nos muestra un personaje principal más maduro, ampliando su universo con una historia cargada de tensión, misterio, humor y nuevas incorporaciones que refrescan lo visto en la historia original.
Si El contador nos había introducido al intrigante doble mundo de Wolff, esta secuela va directo al hueso con una narración más dinámica, divertida y con espacio para que conectemos emocionalmente. El actor y productor Ben Affleck vuelve a demostrar que este rol es uno de los más interesantes de su carrera, pasando de la tensión a la comicidad con una destacada contención actoral. Sin embargo, el corazón de la película está en la química que forja con Jon Bernthal, quien atraviesa un gran año profesional tras regresar también con su emblemático personaje de Punisher en Daredevil: Born Again (2025). Bernthal es magnético, carismático, y cada una de sus escenas como Braxton resulta hipnotizante (su primera aparición en esta secuela es alucinante), revelando lo bien diseñado que está su personaje gracias a sus contradicciones. «La química con Ben surgió de manera natural y Gavin nos permitió explorar libremente», había comentado Bernthal durante la presentación de la película.
El elenco se completa con Cynthia Addai-Robinson, quien vuelve como Marybeth Medina siendo el nexo emocional con la audiencia, y Daniella Pineda (Jurassic World: Dominio), aportando frescura e intensidad como una compleja asesina. O’Connor, que ya había destacado con anterioridad al estar al mando de películas como Warrior (2011) y The Way Back (2020), demuestra nuevamente su habilidad para equilibrar la profundidad psicológica de sus protagonistas con eficientes escenas de acción que aquí se presentan aún más pulidas, dinámicas y estilizadas. «Cada escena parte de motivaciones reales, nunca es solo visual, siempre busca coherencia emocional», afirmó Affleck sobre la acción en esta secuela. No hay acción vacía durante el largometraje. La historia construye un ambiente tenso en donde los disparos y las luchas funcionan como decoro de un vehículo de atracción.
Aunque esta entrega no se caracteriza por la atmósfera tan oscura y fría como sucedió en su predecesora, logra mantener, de principio a fin, un potente nivel de misterio. Una asesina despiada está suelta y Wolff junto a Marybeth tratan de identificarla. La constante sensación de peligro crece a medida que se llega al clímax, con cuotas de relajación gracias a momentos de humor que sirven para que conectemos con las emociones de la dupla protagonista.
El guion está diseñado para aprovechar la química de los actores principales, formando una especie de pareja dispareja típica de las buddy movie. Asimismo, el espectador se verá involucrado en cada caso, desde su intrigante punto de partida hasta un conflicto cúlmine que involucra niños. «Mantuvimos el ADN esencial, pero nos concentramos en sorprender al público», explicó O’Connor, destacando la meticulosa planificación del guion para evitar repeticiones y regalarnos así algo innovador.
El contador 2 consigue lo que pocas secuelas logran: superar en ritmo, entretenimiento y dinamismo a su predecesora. Profundizando en los personajes y apostando por un entretenimiento de calidad, con adrenalina, emoción, risas y una escena memorable de Affleck bailando country (¿un nuevo meme?), esta película se consolida como uno de los estrenos imperdibles del año. La dupla conformada por Ben Affleck y Jon Bernthal brilla en la pantalla.








