Ya en Starlet (2012), Sean Baker demostró un particular talento para ingresar en el universo femenino. En aquella historia, se trataba de graficar el extraño pero genuino vínculo entre una joven actriz porno y una anciana solitaria. En su siguiente film, Baker ingresa en el universo de la amistad entre mujeres trans prostitutas. Tangerine tiene mucho “desparpajo”, pero el final dejará al espectador conmovido por una verdadera historia sobre la amistad.

Su anterior película, «Starlet», tiene una composición más clásica. ¿Qué lo motivó a trabajar con una estética más radical en su nuevo film?
Eso es verdad. Creo que la energía de la película proviene de la energía del lugar donde transcurre. Que era colorido, ruidoso y peligroso… y por eso creo que la película se volvió más radical. No fue algo tan intencional. Digamos que el estilo se encontró en el camino… incluso en el momento de post-producción. Por supuesto, también existe el iPhone. Este dispositivo ligero nos permitió movernos más libremente y experimentar. Y, por último, la historia es la que, de algún modo, se mueve constantemente. Quizás por eso sentí que la cámara debía moverse así.

«Tangerine» recibió un premio por su fotografía en el Festival de Cine de Mar del Plata. ¿Cómo trabajó esa área? Sobre todo teniendo en cuenta que es una película muy nocturna y tiene muchos exteriores.
Radium Cheung y yo hicimos la fotografía de la película. Tratamos de mantener la iluminación al mínimo. Él es un experto con la luz.  El iPhone es muy bueno en condiciones de baja iluminación, de modo que muchas de esas escenas nocturnas se trabajaron sólo con un poco de luz para iluminar las caras correctamente. Además, rodamos mucho durante “la hora mágica”, para tomar ventaja de la luz naranja de Los ángeles atardecer.

La película nos muestra un costado particular de la noche, entre revulsivo y divertido. Creo que es un retrato de la amistad en un momento duro de la vida.
Esta es la segunda película que hago sobre la amistad femenina y todavía no estoy seguro de que pueda identificar qué es lo que la define. Creo que, al final, la amistad femenina es la  real amistad. Se trata del apoyo y de estar allí cuando alguien siente que el mundo ha mirado para otro lado. Chris Bergoch, mi co-guionista- y yo somos varones blancos “cisgéneros”, estamos fuera del mundo en el que nos estamos enfocando. Sabíamos que la única manera de abordar este proyecto era una forma responsable y respetuosa, para iniciar un buen proceso de investigación. Mya Taylor y Kitana Kiki Rodríguez –las protagonistas- no eran sólo los cables de la película, también fueron nuestras principales consultoras que nos presentaron a la gente de la zona. Tuvimos reuniones muy informales en las que hemos escuchado numerosas historias y anécdotas. Luego, cuando Chris y yo finalmente desarrollamos nuestra historia (en base a todo lo que habíamos escuchado o presenciado), le pedimos Mya y Kitana que leyeran lo que escribimos para aprobarlo. Una vez aprobado, se avanzó en sesiones de trabajo que sirvieron para darle voz a los diálogos. Luego, cuando estábamos rodando, hubo consultorías de forma constante. Y en post-producción, Kitana estaba presente y dio sus observaciones para cortar la película. Así que hubo bastante colaboración en todas las fases de realización del film. Para mí, esa es la manera a alcanzar la autenticidad. Lo mismo va para la sub-trama armenia, pero en menor grado.

Muchos críticos lo consideran “indie”, ¿está de acuerdo con esta denominación? ¿Qué realizadores de ese mismo estilo admira?
Claro… todas mis películas han sido «independientes» hasta ahora. Son independientes, ya que no son financiadas por los estudios. Sin embargo, me gustaría que los críticos se centren en el género de la película en lugar de en la forma en la que se financiaron.
Actualmente amo los realizadores Ulrich Seidl, Sion Sono y Ruben Ostlund. Una película que puse en un pedestal muy alto es Los idiotas, de Lars Von Trier. Para mí, tiene la combinación perfecta de realismo, comentario social, y comicidad. Es una atrevida comedia y nos presenta un final muy emotivo y catártico. Me encanta esa película.

Sindee es un personaje muy singular, al que al final del recorrido terminamos queriendo. ¿Cómo la encontró?
Mya Taylor nos presentó a Kitana Kiki Rodríguez. De inmediato me llamó la atención, por su aspecto físico, humor e ingenio. Ella en realidad es muy diferente del personaje en la película; es un poco tímida e introvertida. En cuanto al resto del elenco, escribí los papeles de Dina, Razmik y Chester para Mickey O’Hagan, Karren Karagulian y James Ransone. El resto fue armando de diferentes maneras.

¿Podría adelantarnos algo sobre su nuevo proyecto?
Es un trabajo con el mismo equipo, centrado en la historia de niños. Transcurre en Florida. Con suerte, tendré un presupuesto mucho más grande.