jueves 27 de febrero de 2025

El cine de Julián Hernández se ha caracterizado por su enfoque poético del amor y la identidad. En Los Demonios del Amanecer (2024), el director vuelve a sus temas recurrentes, narrando la historia de Orlando y Marco, dos jóvenes que, en medio del caos de la Ciudad de México, encuentran en el otro un refugio.

El azar los reúne en un viaje de transporte público, un espacio cotidiano que se transforma en el punto de partida de una relación que desafiará las convenciones y los llevará a explorar los límites del deseo y la aceptación.

La Ciudad de México no es solo un telón de fondo en Los Demonios del Amanecer, sino un elemento narrativo en sí mismo. Sus calles, el transporte abarrotado, los rincones ocultos y la constante sensación de movimiento reflejan la incertidumbre y los desafíos que enfrenta la pareja.

Hernández utiliza la ciudad para acentuar la sensación de vulnerabilidad de sus personajes, pero también para resaltar momentos de intimidad y complicidad, generando un contraste entre la inmensidad del entorno y la cercanía emocional entre Orlando y Marco.

Más allá del romance, la película aborda la lucha contra los prejuicios y la búsqueda de un espacio seguro para amar sin restricciones. Orlando y Marco representan a una generación que, si bien ha conquistado mayores derechos, aún enfrenta barreras sociales y personales.

El guion de Hernández se centra en diálogos naturales y escenas que permiten al espectador sentirse parte del viaje de los protagonistas. La química entre los actores y la dirección intimista refuerzan la sensación de autenticidad en la historia.

Los Demonios del Amanecer se suma a la filmografía de Julián Hernández como una obra que, sin renunciar a su estilo visual y narrativo, ofrece una reflexión sobre el amor en un mundo que sigue imponiendo obstáculos.

Con una fotografía cuidada y una narración pausada pero envolvente, la película se posiciona como un relato indispensable dentro del cine LGBTIQ+ y del cine independiente mexicano.