lunes 09 de diciembre de 2024

Hablar de brujas como símbolo cinematográfico abre múltiples lecturas sobre cómo la cultura popular refleja y moldea nuestra concepción de lo femenino. Desde temibles villanas hasta figuras de sabiduría, las brujas han sido tanto espejos como metáforas de las normas e ideologías dominantes de cada época.

Elizabeth Sankey, en su documental Brujas (Witches, 2024), da un paso audaz al conectar este imaginario con los retos de la salud mental en la maternidad. A través de su propio testimonio, Sankey se sumerge en el lado oscuro de su experiencia como madre, lidiando con depresión posparto, miedo y pensamientos suicidas.

El documental inicia con una revisión de cómo las brujas han sido representadas en la cultura occidental, especialmente en el cine y los cuentos de hadas. Aquí, la dicotomía es clara: o eres la princesa ideal o la malvada bruja. Sankey toma esta narrativa y la compara con las exigencias irreales impuestas sobre la maternidad.

En una sociedad donde ser madre se considera el pináculo de la realización femenina, no cumplir con estas expectativas puede convertir a las mujeres en figuras demonizadas: egoístas, insensibles y “locas”. Sankey no solo comparte su experiencia personal, sino que recoge las voces de otras madres que enfrentaron diagnósticos psiquiátricos similares, exponiendo las crueles dinámicas de aislamiento y culpa.

Uno de los puntos más impactantes del documental es cómo estas mujeres encontraron fortaleza al crear una comunidad solidaria, un “aquelarre” moderno que les permitió sanar y continuar. Este aspecto no solo resignifica el concepto de la bruja, sino que también resalta la importancia de la colectividad en procesos de sanación emocional.

Sankey refleja cómo, al igual que las brujas perseguidas de la Edad Media, estas madres fueron estigmatizadas por no encajar en el molde de la “madre perfecta”. En otra época, quizás habrían sido condenadas como herejes, simplemente por expresar dudas o temores en torno a la maternidad.

Brujas no solo es un llamado de atención sobre el estigma de la salud mental en las mujeres, sino también una crítica a los mitos que aún rodean la maternidad. El documental invita a repensar estos ideales hegemónicos y a valorar el poder de las historias compartidas para desmantelar tabúes.

Con una narrativa íntima y valiente, Elizabeth Sankey nos entrega una obra que no solo habla de brujas y madres, sino de mujeres reales que encuentran fuerza en su vulnerabilidad.