
jueves 31 de octubre de 2024
En Cielo rojo (Gigantes de metal) (2022), Marcelo Leguiza presenta un thriller psicológico que entrelaza conspiración y exploración mental. Sin embargo, a pesar de sus ambiciones, la película se ve obstaculizada por ciertas fallas narrativas que diluyen su impacto.
Bianca (Noe Antúnez) es secuestrada por un personaje inquietante, de apariencia similar a Robert Englund, el famoso Freddy Krueger, quien le inyecta una sustancia extraña derivada de cucarachas. Este suceso no solo desata traumas de su infancia, sino que desafía su comprensión de lo que es real y lo que es imaginario.
Leguiza, conocido por películas como Mutazombie (2008), Reencarna (2016), Cazador, la película (2017 – 2018), explora el impacto psicológico de las teorías conspirativas en la sociedad contemporánea. La atmósfera de misterio que intenta construir mediante alucinaciones y efectos visuales es potente, pero su repetición constante termina agotando su efectividad. La presencia reiterativa de cucarachas como símbolo de la resistencia humana, aunque interesante en un comienzo, pierde fuerza por su uso excesivo, volviéndose un recurso redundante que podría haber sido explotado con mayor sutileza.
El desarrollo de la trama parece avanzar únicamente para llevarnos a su revelador desenlace, dejando en un segundo plano los eventos previos y restándoles peso. Además, la película introduce temas interesantes, como el poder de la sugestión y el efecto de las teorías conspirativas, pero no profundiza lo suficiente en cómo afectan a los personajes o a la sociedad que los rodea. La referencia a La mosca (The Fly, 1986) de David Cronenberg es de lo más interesante para graficar el pasaje a la locura.
Cielo rojo (Gigantes de metal) presenta una premisa atractiva y logra inquietar, pero se ve limitado por decisiones narrativas y visuales que dificultan su impacto. A pesar de esto, el film ofrece una experiencia que, aunque irregular, deja una invitación a reflexionar sobre la vulnerabilidad de la mente humana frente a la sugestión y la manipulación.







