
domingo 18 de agosto de 2024
Jackpot: ¡Lotería mortal! (Jackpot!, 2024) nos transporta a un mundo donde la desesperación económica alcanza niveles extremos. En esta realidad distópica, el gobierno ha implementado una medida radical: cualquier ciudadano que asesine al ganador de la lotería antes del anochecer, puede quedarse con el premio. Esta premisa, que podría haber sido el núcleo de una crítica social profunda, se transforma en una caza desenfrenada y absurda, que mezcla coreográficas peleas con humor paródico.
La trama sigue a Katie (Awkwafina), una actriz que llega a Los Ángeles con la esperanza de encontrar su lugar en el mundo del espectáculo. Por azar del destino, se convierte en la ganadora accidental del premio mayor de la lotería. Con el boleto en mano, y conscientes del peligro inminente, Noel (John Cena), un protector voluntario, ofrece sus servicios a cambio de un 10% del premio. A partir de aquí, ambos personajes se ven envueltos en una serie de persecuciones que recorren toda la ciudad, con momentos que oscilan entre la tensión y el humor más absurdo.
El guion, escrito por Rob Yescombe, plantea una premisa que recuerda a la sátira social de películas como Idiocracia (Idiocracy, 2006). La película se desarrolla en un contexto donde la desesperación económica lleva a las personas a cometer actos extremos, como el asesinato, por dinero. Sin embargo, el director opta por un enfoque menos crítico y más ligero, evitando profundizar en temas políticos para centrarse en un humor escatológico y, en ocasiones, infantil.
Dicho esto, Jackpot: ¡Lotería mortal! es una divertida comedia de acción. Un género siempre resistido pero muy funcional dentro de las plataformas. Las coreografías de acción están muy bien diseñadas y muestran el gran despliegue escénico de la producción, que suma persecuciones y chistes en los diálogos.
En el último tramo la película pierde ritmo, pero no eficacia. Paul Feig encuentra el tono justo para hacer un relato burlón, entretenido y desfachatado sin llegar a ofender a nadie. Lo políticamente incorrecto (el alquiler por Airbnb, los casting truchos en Hollywood) se diluye con el correr de la trama por un humor infantil que reemplaza la crítica social en pos de la humorada fácil.







