sábado 03 de agosto de 2024

Penélope Cruz brilla en esta película italiana de Emanuele Crialese (Respiro, Nuevo mundo), en la cual interpreta a Clara, una madre que tiene la capacidad de conectar con su hija Adri/Andrea, quien está en plena transición de género.

El film está ambientado a inicios de la década del setenta y utiliza una preciosista reconstrucción de época. El vestuario, los peinados y los decorados entregan una estética vintage de gran atractivo visual, creando una imagen estilizada que ayuda a sobrellevar el drama narrado.

Adri/Andrea (Luana Giuliani) tiene 12 años y es quien porta el punto de vista de La inmensidad (L’Immensità, 2022). Sueña con viajar al cielo, ser paracaidista, piloto de avión o astronauta, cualquier cosa que pueda transportar su cuerpo a otra dimensión en la que se sienta a gusto. La escena en la que Adri/Andrea come las hostias para que suceda “el milagro” subraya su anhelo de transformación y evasión.

En su calvario, encuentra en su madre, una triste ama de casa española que sufre la infelicidad e indiferencia de su marido, a la única persona que realmente la comprende. La película intercala los conflictos de ambos personajes que por momentos funcionan como espejos uno del otro. La escena en la que se encuentran debajo de la enorme mesa da cuenta de ello.

Momentos oníricos y episodios de baile, así como números musicales televisivos (alguno en referencia a Raffaella Carrá), ofrecen respiros visuales y emocionales. Estas secuencias no sólo proporcionan un contraste con la dureza de la vida cotidiana, sino que también permiten a los personajes expresar sus sueños y deseos más profundos. El carnaval, con sus disfraces y máscaras, también representa una oportunidad para que los personajes escapen de la realidad y vivan en una fantasía donde pueden ser libres.

El machismo es el gran antagonista de la película: desde los tipos que acosan a la madre en la calle hasta el padre ausente y violento, la infidelidad y la consecuente destrucción literal del hogar. La importancia de la iglesia y sus costumbres, reinterpretadas por los personajes, añade otra capa de significado. En una potente escena, los personajes se tapan la cara con un pañuelo, tratando de reconocerse solo al tacto, simbolizando su desesperación por encontrar su identidad en medio del caos que los rodea.

La inmensidad es una película un tanto previsible en su narrativa, pero la manera lúdica y visualmente bella que elige para contar su historia le otorga un encanto especial a la producción. Y, por supuesto, la entrega de Penélope Cruz, quien al estilo de Sophia Loren, con su carisma de diva incluso para transitar situaciones dramáticas, se carga las emociones fuertes de la película al hombro en todo momento.