El impacto de tanta belleza visual se apreció en la actitud de los asistentes, que lo primero que hacían era ver para sus costados y arriba de ellos, para acción seguida, registrar en video donde estaban parados.

La puesta en escena fue impactante, con un lobby convertido en pista de baile y una torre iluminada con juegos de luces. Casi hipnotizante por su arquitectura, nadie podía dejar de quedar alucinado por donde estaban bailando.

Mientras los ascensores subían y bajaban, estos exponían a la vista de los presentes la curiosa reacción de los turistas que habían llegado a Córdoba por el fin de semana largo, que se pusieron a grabar con sus celulares la situación que vistió el lugar donde se alojaban. En esa misma línea, mozos, botones, guardias y recepcionistas, también se mostraron entusiasmados por el espectáculo.

Cabe remarcar que el ex Hotel Sheraton, reconocido por su elegancia y prestigio, ha sido testigo de innumerables eventos y momentos memorables a lo largo de los años. Desde su inauguración, presenció reuniones de alto nivel, celebraciones emblemáticas y hospedaje de personalidades distinguidas. Sin embargo, nunca antes se había experimentado la exclusiva energía de un género como este en sus instalaciones.