El jefe de la barra de Boca quedó libre de cargos en la causa por los dos crímenes de 2013 en la interna de La Doce. Ahora, puede pedir la salida del listado del derecho de admisión.
Una vez más Rafael Di Zeo le dobló el brazo a la Justicia. Una vez más entró a Tribunales a sentarse en el banquillo de los acusados y escuchó como un fiscal pedía penas altas de prisión y una vez más salió con una sonrisa, con el fallo de su absolución. Y ya no le queda ninguna causa en contra: sí, el líder de la barra brava de Boca lo hizo de nuevo. Como cuando se enfrentó al cargo de jefe de asociación ilícita en 2011, como cuando debió responder como presunto instigador del ataque a balazos por la espalda a otro capobarra, el Uruguayo William Richard Laluz Fernández en 2014, como cuando lo acusaron de encubrir un secuestro extorsivo donde cantó victoria dos semanas atrás y como en tantos otros procesos de violencia en espectáculos masivos en los que lo apuntaron, el canoso jefe de La Doce salió ileso. Y ahora va por más: con la absolución que recibió este mediodía en el juicio por los dos crímenes en la interna barra en 2013 y al no tener deudas pendientes con la Justicia, pedirá salir del listado del derecho de admisión donde se encuentra desde marzo de 2016. Y salvo que Boca lo declare persona no grata, algo que parece lejísimos de suceder, debería poder regresar a la Bombonera desde el próximo 9 de marzo, cuando se vence la última prórroga de su prohibición. Siete años después que le impusieran esa medida restrictiva Rafa se relame: quiere su foto en el paravalancha más que cualquier otra cosa en la vida.








