Por Guillermo Boris

El conjunto del negro Ibarra empato con Independiente 2 a 2 y aprovecho la mano que le dio River.

Boca Juniors y Racing Club nos regalaron ayer una definición de campeonato infartante, de esas que a los futboleros de ley nos gusta y que disfrutamos a pleno. Sin dudas la tensión reino durante toda la jornada, en donde con radios pegadas al oído, como en las viejas épocas, unos y otros iban siguiendo los relatos que venían de La Boca o de Avellaneda, según fuera los colores que se defendieran.

En un partido discreto, pero con emociones, el Xeneize logro empatar con el rojo, después de comenzar perdiendo y darle vuelta, jugando un partido con nervios, pero sabiendo que tuvo en Rossi, Villa, Fabra y Varela, pilares fundamentales para sostener una parada brava, después de tanta lesión y tantas cosas que le pasaron en el semestre. Racing por su parte, no pudo con River, pese a ir ganándole y contar con un penal, que desperdicio en manos de Armani, con posterior rebote incluido.

Semejante definición, dejo a todos con dos sabores, un equipo como el de la rivera, que no para de ganar todo lo que juega a nivel domestico y otros que cuando tuvieron que ganar partidos claves, fallaron, haciendo que Boca sea un justo campeón. Tuvo jerarquía individual que disimulo muchas veces su juego, inferiores que le dieron recambio cuando mas lo necesitaba, un plantel largo y pilares fundamentales dentro y fuera de la cancha que sostuvieron al equipo en la tormenta. No me quiero olvidar de Ibarra, que más allá de cuál sea su destino, logro sortear semejante desafío, cuando nie n el mundo Boca creían en él. Punto para el Consejo.

Para concluir, quedara saber ahora cual es el punto máximo de este equipo, que necesitara ratificar en Copa Argentina y en el ámbito internacional, donde aun esta en deuda, en un año electoral que se avecina y que sin dudas dará mucha tela para cortar; mientras tanto Boca festeja y sigue imparable, aun sin gustar tanto. Salud Campeones.

Resumen

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