Líder de la Liga Profesional cuando restan apenas tres jornadas por disputarse, el Xeneize disfruta de su mejor racha sin derrotas en la Copa Argentina AXION energy e intentará repetir el título para sumarle logros importantes a su relación auspiciosa con el certamen que lo tiene como último campeón.

Miércoles 10 de agosto. El estadio Padre Martearena de Salta se colmó de hinchas de Boca que mantenían la esperanza de torcer un presente esquivo, repleto de complicaciones y que, recientemente, había desviado el protagonismo hacia una sucesión entre ídolos: Hugo Ibarra había reemplazado a Sebastián Battaglia en el cargo de entrenador y necesitaba resultados que respalden su interinato. Hasta ese momento, las presentaciones del Xeneize en el ciclo nuevo se caracterizaron por un desnivel rotundo entre los encuentros disputados como local (triunfos sobre Talleres de Córdoba, Estudiantes de La Plata y Platense) y las derrotas sin atenuantes en condición de visitante (San Lorenzo, Argentinos Juniors y Patronato). Con el envión de la victoria por 2-1 sobre el Calamar, el club de La Ribera viajaba al Norte del país para inaugurar el historial oficial contra una institución con escasa antigüedad como Agropecuario Argentino de Carlos Casares.

La jornada nocturna en Salta comenzaría de la peor manera posible: patada violenta de Milton Leyendeker sobre Exequiel Zeballos, una de las mayores usinas creativas del equipo, y ruptura en la parte posterior de la tibia derecha (a nivel del tobillo) del talentoso extremo de 19 años, que transita actualmente una recuperación que lo mantendrá alejado de las canchas hasta el año próximo. Si bien la expulsión del defensor de Agropecuario Argentino allanó el camino de Boca en el cruce por Octavos de Final y, pirueta de Guillermo Fernández mediante, logró llevarse el triunfo por 1-0, el panorama posterior parecía complejizarse a raíz de la mencionada ausencia de una de sus figuras. Sin embargo, el poder de la clasificación, con el valor agregado de haber hilvanado victorias por primera vez desde la asunción de Ibarra, cambió el panorama en el Xeneize.

Luego de dos empates 0-0 con Racing y Rosario Central, resultados que parecían sostener el manto de irregularidad que se posaba sobre el equipo, una aparición agónica de Luis Vázquez para sellar el triunfo ante Defensa y Justicia en condición de visitante le daría pie a una sucesión de eventos auspiciosos. Nueve triunfos y una igualdad como local de Huracán dejaron a Boca al borde de un título insospechado en la Liga Profesional: lidera a falta de tres jornadas y le lleva cuatro unidades a sus escoltas, Racing y Atlético Tucumán. Además, el 3-2 sobre Quilmes prolongó la campaña en la décima edición de la Copa Argentina, que lo tendrá como contrincante de Patronato en las Semifinales. Una actualidad que roza la perfección y podría derivar en nuevas consagraciones dentro de una temporada que ya lo tuvo campeón en la Copa de la Liga Profesional.

El objetivo de coronación en la Copa Argentina trae aparejada una meta inédita. En caso de defender el título por primera vez, Boca sumará su cuarta consagración desde el regreso del certamen en 2011 y superaría a River, su clásico rival con el que comparte la cima en cuanto a títulos en el torneo integrador. Uno de los elementos sustanciales que ilusiona al Xeneize radica en que protagoniza actualmente su racha invicta de mayor envergadura en la historia de la competencia que nuclea a las distintas categorías. Su última caída en los 90 minutos se remonta al 27 de septiembre de 2018, cuando fue derrotado por Gimnasia La Plata en los Octavos de Final. Desde entonces, ocho victorias (cuatro consecutivas en la décima edición, es el único de los contendientes que avanzó sin requerir series de penales) y cuatro empates resumieron los resultados de un equipo que, además, se especializa en las definiciones desde los doce pasos: superó ocho de las nueve disputadas y quedó a una del récord compartido por Rosario Central y Unión de Villa Krause (San Juan).

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