Con su 1.52 de estatura, la reina blue de Guaymallén agiganta su figura. No es una exageración. En Mendoza y buena parte del país, se está hablando en estos días de Julieta Lonigro (23), que fue electa reina de la Vendimia en el exilio porque su municipio del Gran Mendoza prohibió los concursos de belleza. Pero ella logró que la Corte provincial avalara su postura.

Juli, como la llaman sus amigos, se inscribió en noviembre pasado junto a otras 40 participantes en la elección de la Reina de la Vendimia de Guaymallén, que organizó en señal de protesta el colectivo Coreguay (Comisión de Ex Reinas de Guaymallén).

Fue electa el 4 de diciembre en una fiesta en el Museo del Vino, en Maipú, una comuna vecina a Guaymallén que es gobernada por el Partido Justicialista, opositor al gobierno radical de Mendoza y al intendente de Guaymallén, Marcelino Iglesias (UCR).

Desde entonces la pelea por la elección de la reina comenzó a discutirse como un enfrentamiento político. Y, una semana atrás, el caso llegó a la Suprema Corte de Mendoza.

Julieta Lonigro quiere que la dejen participar en la Fiesta de la Vendimia. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes

Este viernes la Sala 2 de la Corte provincial, que acumula expedientes de temas muchos más urgentes, se reunió para tratar la cautelar de la reina blue. El tribunal suspendió la ordenanza municipal y abrió la puerta para que Julieta pueda participar en la Vendimia.

La decisión de quién será la candidata la deberá tomar el Ministerio de Cultura y Turismo provincial. Y, por ahora, no sería Julieta.

Los jueces Mario Adaro y José Valerio votaron a favor del planteo de Julieta de que la ordenanza iba en contra de la tradición vendimial y le pasaron la pelota al gobernador Rodolfo Suárez. Por eso el Ministerio de Turismo y Cultura de Mendoza será el que decida si Lonigro es “legítima” participante o debe ser otra candidata.

El juez de la Corte Omar Palermo votó en disidencia. Su argumento puso énfasis en la votación democrática del Concejo Deliberante que prohibió el concurso de reinas vendimiales y en la “necesidad de resignificar el patrimonio cultural con perspectiva de género“.

Julieta Lonigro recibió el aval de la corte, que suspendió la ordenanza de Guaymallén que prohíbe la elección de una reina del departamento. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes

El gobernador de Mendoza también tomó partido. En su perfil de Twitter pidió que todos los municipios participen en la Vendimia y propuso que por Guaymallén compita Sofía Grangetto, que fue la reina 2020.

Si eso ocurre, será la primera vez que una reina vendimial permanece tres años seguidos ejerciendo su rol de promotora de la producción y el turismo mendocino, cuando lo habitual es que dure un año. Y Julieta no sería reconocida una reina legítima.

Qué hará la reina blue

Julieta suma apoyo popular en sus recorridas por las calles de Guaymallén y en las redes sociales. “Nunca me imaginé que el gobernador tomaría esta postura. Yo lo respetaba mucho como persona y como político, pero con esto siento que me faltó el respeto como mujer y como ciudadana”, se quejó en una improvisada conferencia de prensa en un centro comercial.

En la intimidad de un café con Clarín, la candidata confiesa que no imaginaba tremendo revuelo por su postulación. “Soy la reina del pueblo, no me gusta que me llamen reina blue. Fue un concurso con reglas, con escribano y donde votaron vecinos de Guaymallén “, dice.

Julieta Lonigro, estudiante de Enología, quiere estar en la Fiesta de la Vendima. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes

Adelanta que quiere estar en la fiesta principal en el teatro griego Frank Romero Day y que, si no la dejan participar, tiene un plan B. Ya compró su propia entrada después de seis horas de cola en la boletaría del Espacio Cultural Le Parc, para estar el 5 de marzo en la Fiesta Nacional de la Vendimia. Llevará su propia hinchada.Su vida como estudiante de tercer año de Enología, de perfil bajo, cambió en apenas dos semanas.

La gente la reconoce por la calle, pide sacarse fotos con ella y la alienta. Julieta siente que es ejemplo de resistencia, de empoderamiento de la mujer, aunque su postura sea que la dejen participar en un certamen de belleza.

“Esta reina consiguió la suspensión de una ordenanza municipal, ¿ahora la van a excluir? Es como expresar que la lucha de las mujeres no tiene sentido”, arenga su abogado, Maximiliano Legrand, el mismo que defendía al hombre gato.

Una de las mayores sorpresas fue la repercusión en medios nacionales, con móviles en vivo de la TV y llamadas de radios de todo el país: “Es increíble el apoyo; me escribe gente de todo el país. Me dicen que no baje los brazos, que voy a conseguir participar”, cuenta Julieta.

Julieta Lonigro afirma que tiene el apoyo de la gente, que le escribe y que le pide sacarse fotos con ella. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes

Está exhausta, pero el pronunciamiento de la Corte a favor de su causa, la impulsa a seguir: “Con todo el esfuerzo y hasta dinero propio que hemos puesto, sería un sueño compartir con las otras reinas departamentales (Julieta creó un grupo de WhatsApp con ellas) el momento de la elección nacional”.

Julieta vive con su papá, que tiene fincas de olivos y una fábrica de aceite de oliva. Su único hermano se radicó en Barcelona y su mamá, vive en otra casa en Mendoza, desde que está separada de su papá.

La familia residió varios años en Italia y Suiza, cuando Julieta era pequeña. Y ha vuelto varías veces a Europa. “De la sociedad europea aprendí a luchar por mis derechos y defender mis convicciones”, destaca.

La discusión sobre el futuro de la elección de la reina de la Vendimia recién comienza. El dictamen de la Corte provincial ordena realizar una audiencia pública para que los ciudadanos opinen si la elección de soberanas pertenece o no al patrimonio cultural de Mendoza.

Julieta Lonigro se propuso luchar por sus derechos y ser reconocida como reina de Guaymallén. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes

Julieta y sus compañeras de Coreguay sostienen que la Vendimia no es un concurso de belleza. “Desde hace muchos años nos capacitamos, somos las embajadoras del turismo de Mendoza y tenemos un proyecto solidario para realizar durante el reinado y ayudar a la comunidad  y los productores de uva”, explica.

Dice que muchas feministas la comprenden y muchos chicos de su edad la apoyan: “Esto es mi pasión. Quiero que se tome en serio el rol de la mujer y no por su belleza”.

Y le pide a los políticos que no censuren ni discriminen  a “los que defendemos la tradición y cultura de un pueblo”. Que una ordenanza no puede borrar cien años de reinas.

NS

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