Más de 600 kilómetros separan al estadio Ferenc Puskás de Budapest del Allianz Arena de Múnich. Pero durante 90 minutos lo que ocurrió en los dos lados condimentó una definición apasionante del grupo más duro de la Eurocopa entre cuatro equipos que dieron pelea hasta el final.

Para asegurarse su clasificación, a Francia con sumar le alcanza. En cambio, la seleccion de Cristiano Ronaldo deberá ganar para abrochar el pasaje y no tener que hacer cuentas para clasificar cómo mejor tercero.

El arranque mostró más preocupación por no perder las marcas que creatividad para salir del molde y romper líneas. Y entonces el partido del imaginario lejos estaba de plasmarse en la cancha.

En Francia, Antoine Griezmann se corrió del carril derecho, por donde había arrancado en las dos presentaciones anteriores del campeón del mundo y jugó por el centro, como un enganche, detrás de Benzema y Mbappe.

Esa fórmula generó que hubiera todavía más gente por el carril central del campo de juego. Y todos resumidos entre las dos medialunas. Filtrar una pelota era encontrar una aguja en un pajar. Apenas un pase profundo de Pogba para Mbappe, que pareció picar adelantado aunque definió a las manos de Rui Patrício.

En ese trámite opaco, una pelota área cambió la historia. El centro cayó al corazón del área francesa, Lloris salió con los puños y en su intento de rechazar la pelota noqueó a Danilo. Lo vio perfecto Mateu Lahoz y cobró el penal que se encargó de facturar Cristiano Ronaldo para aumentar su récord de goles en el certamen.

Fue la primera aproximación del equipo de Fernando Santos, que a partir del gol empezó a manejar la pelota con una fórmula clara: juntar pases cortos en la salida desde el fondo, mover la pelota en el medio con Renato Sanches como eje. Y esa sucesión de toques guarda el objetivo final de meter el estiletazo profundo para Cristiano Ronaldo.

Francia se encontró con el empate por un error arbitral de esos increíbles en tiempos de VAR. Sobre el final del primer tiempo, cuando mejor estaba Portugal, Mbappe penetró en el área y se dejó caer ante el mínimo contacto con Semedo. El juez hizo la seña de un brazo extendido del defensor que nunca se vio (el cruce es lícito, con el hombro) en las repeticiones y no fue a revisar la acción. A Benzema poco le importó y puso el 1-1.

Si de fallos arbitrales y del VAR se trata, en el arranque del complemento otra vez hubo una acción polémica. Y Benzema tuvo que festejar su golazo dos veces: en la reacción espontánea tras el derechazo ajustado y cruzado ante la salida de Rui Patrício y luego tras comprobar con la tecnología que el asistente se había equivocado al levantar el banderín.

El segundo gol de Francia dio paso a un partidazo. Las estructuras rígidas del comienzo desaparecieron. Pogba empezó a ser el maestro de ceremonia del campeón del mundo y Portugal, que encontró rápido la tranquilidad del empate (otra vez CR7 de penal tras una clara mano de Jules Koundé, se animó al ida y vuelta.