Finalmente, llegó la hora. Si así lo determina Mark Daigneault, claro. Pero más allá de la que sea la decisión del entrenador, Gabriel Deck estará en condiciones de hacer su debut en la NBA en la noche de este jueves, cuando Oklahoma City Thunder se enfrente a New Orleans Pelicans desde las 22.

Atrás quedan casi 20 días de una intensa y casi eterna espera.

Porque el 8 de abril -parece una eternidad, especialmente en tiempos de coronavirus, medidas y encierros- se conoció que el santiagueño tenía todo arreglado con la franquicia norteamericana y que cocinaba su salida de Real Madrid.

Lo primero que hubo que hacer, entonces, fue comenzar a tramitar el visado para ingresar a los Estados Unidos, algo que demoró algunos días más de lo esperado.

Recién cuatro días después de que trascendiera el acuerdo entre Deck y OKC se produjo el anuncio oficial, aunque la firma había llegado sólo 24 horas después de trascendido el acuerdo, por lo que desde allí es que debería contarse el periplo.

Entonces, desde ese 12 de abril hasta que pudo poner un pie en el avión, pasaron otros nueve días.

Mientras, Gabriel no desesperó: siguió entrenándose, recorriendo las calles madrileñas para despejarse en tanto la pandemia se lo permitió y finalmente, el 21, puso rumbo a Estados Unidos.

Para Tortuga fue momento, antes de salir hacia el aeropuerto madrileño de Barajas, de despedirse al menos por las próximas semanas de Tamara, su novia. Sucede que esta primera travesía estadounidense sólo durará lo que resta de fase regular, que para Oklahoma serán sólo 10 partidos más, con el último programado el 16 de mayo.

Después, la temporada finalizará para el equipo, ya que será hora de que comiencen los playoffs y el Thunder marcha cómodamente en el puesto 13 sobre 15 equipos del Oeste.

Entonces, la pareja entendió que no tenía sentido hacer una gran movilización. La mudanza conjunta quedará, si todo marcha bien y Deck continúa en el equipo (que tiene la opción de extenderle el contrato por tres temporadas más), para la próxima temporada.

Mientras tanto, tras ser recibido por Rob Hennigan, asistente del mánager Sam Presti, el alero o ala pivote se recluyó en el hotel Colcord, enclavado en el área más céntrica de la ciudad.

Pese a tener el jardín botánico Myriad, un pintoresco espacio de casi 7 hectáreas, justo frente al alojamiento, Deck prácticamente no salió más que para entrenarse: todo fuese por mantenerse alejado del Covid.

Ya suficiente tuvo con los múltiples testeos diarios: debía pasar por seis (uno al día) antes de que se le permitiera cualquier tipo de contacto con el resto del equipo. Mientras tanto, se entrenaba solo, con la compañía de un único asistente técnico según lo permitido por protocolos de la liga.

Así pasó la semana, entre movimientos en el gimnasio y la cancha, en la que empezó a aclimatarse a la no menor distancia de triple, que es distinta en la NBA respecto de FIBA: en el básquet que venía practicando Gabriel el rango es de 6,75 metros, mientras que en la mejor liga del mundo la parte frontal alcanza una separación máxima de 7,24 metros.

En ese sentido, Tortu se fue acomodando a ese cambio, uno de los primeros que notó (con lógica al tratarse de entrenamientos individuales) pero sintiéndose muy cómodo con la distancia en las esquinas, donde es casi la misma en ambos formatos (eso explica, entre otras cosas, por qué Campazzo comenzó su recorrido NBA tirando principalmente en ese sector).

Mientras tanto, fue viendo todos los partidos de sus compañeros y familiarizándose con los sistemas, aunque también se permitió, cada noche que hubo partido, seguir las acciones de su amigo cordobés que milita en los Denver Nuggets.

Curiosamente, cuando en la noche de este jueves Deck tenga la oportunidad de hacer su debut, Campazzo no podrá verlo a él: a la misma hora que el santiagueño se enfrente a Zion Williamson y compañía, el base estará jugando ante Toronto Raptors.

Pero ahí va Deck, en definitiva, camino a convertirse, cuando pise el parquet, en el 14° argentino en la NBA. El largo periplo quedó atrás y es hora de ponerse la camiseta y salir a la cancha.