El coronavirus frenó la semifinal que Defensa y Justicia debía jugar en Chile contra Coquimbo Unido por los casos positivos de Francisco Pizzini, Rafael Delgado y el uruguayo Washington Camacho. Luego de que el partido se suspendiera porque el Ministerio de Salud local determinó que debía aislarse a toda la delegación argentina por ser «contacto estrecho», la Conmebol resolvió mudar el duelo a Paraguay, lo que levantó la bronca en el equipo trasandino.

Para la Conmebol, tener tres contagiados en un plantel no es impedimento para jugar un partido. De hecho, Paranaense lo vivió en carne propia cuando debió enfrentar a River con 11 futbolistas menos por casos de COVID-19. Claro que eso está sujeto a la decisión de las autoridades sanitarias del país anfitrión y eso fue precisamente lo que motivó que el choque se trasladara de Santiago a Asunción.

Al conocer la noticia, el club chileno, que antes había sufrido el cambio imprevisto de escenario de su estadio en Coquimbo a Santiago, presentó su queja por perder la localía. Incluso, su presidente, Jorge Contador, expresó que de no jugarse en Chile, pedirán los puntos al considerar que Defensa y Justicia no se presentó a jugar, un argumento inválido ya que fueron las autoridades de la Conmebol las que lo determinaron.

El reclamo de Coquimbo Unido fue acompañado por la Asociación Nacional de Fútbol Profesional de Chile (ANFP), que a través de su presidente, Pablo Milad, pidió que se jugara en el país. «Me comuniqué con el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, manifestándole la preocupación por la suspensión del partido entre Coquimbo y Defensa y Justicia. Y también lo hice con el gerente general de Coquimbo, Pablo Morales, y su presidente, Jorge Contador, dándoles todo nuestro apoyo», apuntó.

Fueron horas convulsionadas del otro lado de la Cordillera. Los jugadores, que debieron hacer vía terrestre los 500 kilómetros que separan a Coquimbo de Santiago y tampoco pudieron jugar por los casos positivos de tres rivales, expresaron su descontento.

En las redes sociales, por ejemplo, Ruben Farfán insinuó que «había algo raro». Allí también algunos clubes expresaron su apoyo a Coquimbo y José Chilavert aprovechó su histórico enfrentamiento con Alejandro Domínguez para meterse en la pelea.

«Señores presidentes del fútbol chileno háganse respetar y pidan la expulsión de Alejandro Domínguez y todos sus secuaces de la Corrupbol,están matando el fútbol sudamericano, todo sucio y contaminado en la Corrupbol», escribió.

Más allá de los reclamos, la Conmebol mantiene firme su decisión de cambiar la sede y el reglamento lo avala. Además, las reglamentaciones sanitarias en Paraguay son favorables a la realización del encuentro, ya que no califica al plantel de Defensa y Justicia como contacto estrecho sino que solo aísla a los positivos.

Además, en el comunicado aclararon que la reprogramación del partido y el traslado de sede son facultades que tiene la Conmebol y que rigen en los reglamentos de la Copa Sudamericana. «La resolución no afecta el normal desarollo de la competición», reafirmaron.