La imagen de una sociedad estadounidense dividida en dos bloques políticos enfrentados podría no reflejar por completo lo que sucede en el electorado. A pocos días de las elecciones legislativas de medio término del 3 de noviembre, distintas encuestas muestran que una parte importante de los votantes está revisando sus preferencias y que el respaldo a los partidos tradicionales ya no es tan estable como se creía.
Un análisis publicado por The Washington Post plantea que Estados Unidos atraviesa un período de transformación política, marcado por la incertidumbre económica, el malestar social y el debilitamiento de las identidades partidarias. El fenómeno no se limita al país norteamericano: también se observa en Europa y América Latina, donde los votantes modifican sus preferencias en períodos cada vez más cortos.
Trump dice que EE.UU. no atacará Irán antes de las elecciones legislativas de noviembre
Uno de los ejemplos más notorios aparece en el voto joven estadounidense. En 2024, Donald Trump había conseguido reducir la ventaja histórica de los demócratas en ese segmento. Sin embargo, un sondeo reciente de The New York Times muestra que ahora los candidatos demócratas al Congreso aventajan por 44 puntos porcentuales a los republicanos entre los votantes jóvenes.
También se modificó el respaldo de la comunidad hispana. Trump había obtenido el 44% de sus votos en las elecciones presidenciales de 2024, pero una encuesta reciente del mismo diario indica que apenas el 31% de los hispanos planea apoyar a un candidato republicano en los comicios legislativos.
El desgaste de Trump y la fragilidad de las lealtades partidarias
El escenario representa un desafío para el Partido Republicano. Una encuesta del Pew Research Center citada por el análisis indica que una de cada cuatro personas que votó por Trump en 2024 tiene actualmente una opinión desfavorable de los republicanos. Entre ese grupo, apenas la mitad anticipa que respaldará a un candidato de ese partido en las elecciones legislativas.
Otro dato que refleja la volatilidad política es que casi la mitad de los estadounidenses se identifica como independiente. Incluso entre quienes se inclinan por los demócratas o los republicanos, el apoyo no necesariamente responde a una identificación profunda con sus principios, sino al rechazo a las propuestas del otro espacio.
El desgaste republicano está relacionado con distintas decisiones de la administración Trump. Entre ellas aparecen los aranceles comerciales y la guerra con Irán, que algunos votantes asocian con el aumento de los precios y las dificultades económicas. También hay cuestionamientos a los operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y a los casos de corrupción vinculados con el segundo mandato presidencial.
Sin embargo, el análisis advierte que el desencanto no implica necesariamente un rechazo a toda la agenda MAGA. Parte de esos electores podría volver a respaldar a un candidato republicano que mantenga las principales banderas del movimiento, pero que evite las conductas personales y los cuestionamientos éticos que generan rechazo.
Brasil y Europa también reflejan el cambio en el comportamiento electoral
La volatilidad de las preferencias políticas también se observa fuera de Estados Unidos. El análisis de The Washington Post utiliza como ejemplo las últimas elecciones presidenciales de Brasil, en las que Luiz Inácio Lula da Silva logró revertir en el balotaje la ventaja que había obtenido Flávio Bolsonaro en la primera vuelta.
En apenas tres semanas, el dirigente del Partido de los Trabajadores consiguió sumar alrededor de 10 millones de votos adicionales y ganó la segunda vuelta. El resultado mostró la capacidad de un candidato para modificar el escenario electoral en un período muy breve.
Ricardo Arriazu: «Si las elecciones salen mal para el Gobierno, se retira el apoyo de EE.UU.»
En Europa también se registra un desplazamiento de votantes hacia nuevas fuerzas políticas, tanto de derecha como de izquierda. El debilitamiento de los partidos tradicionales está relacionado, entre otros factores, con su dificultad para responder a problemas como la inmigración irregular, las deficiencias de los sistemas de asilo y el agotamiento de los modelos de bienestar.
Francia aparece como uno de los próximos escenarios de esa disputa, con las elecciones presidenciales previstas para 2027 y un electorado atravesado por el descontento con las fuerzas tradicionales.
El desafío del centro político ante las elecciones de medio término
El análisis sostiene que el debilitamiento de las lealtades partidarias abre una oportunidad para las fuerzas de centro, aunque advierte que no alcanza con presentarse como una alternativa moderada frente a Trump. Para recuperar la confianza de los votantes, necesitan construir una propuesta concreta que responda a sus preocupaciones económicas y sociales.
Entre las iniciativas planteadas aparecen una reforma del sistema migratorio y de asilo, medidas para reducir los costos de la atención médica, el uso de inteligencia artificial para transformar la educación y políticas que permitan ampliar la construcción de viviendas.
La propuesta también contempla modificar el esquema tributario para gravar más el capital y reducir la carga sobre los salarios y el trabajo.
LB/AF








