Afinar en lo posible la atención a los síntomas para diagnosticar cuanto antes el cáncer de ovario: esa es la obsesión de los ginecólogos y oncólogos al respecto de una dolencia que no cuenta con herramientas de detección satisfactorias. De hecho, tres de cada cuatro casos de cáncer de ovario se detectan cuando la enfermedad se ha extendido. Es un tipo de tumor que crece en el abdomen, una cavidad amplia en la que puede desarrollarse sin dar síntomas evidentes o con molestias fácilmente achacables a otras causas.
Situemos la incidencia del cáncer de ovarios para hacernos una idea de la importancia de conocer más sobre los síntomas de esta dolencia. Estamos ante el segundo tumor ginecológico más frecuente después de cáncer de endometrio, con un 33% de los casos. Es el cáncer ginecológico más mortal y, sobre el total, el segundo más mortal después del cáncer de mama. La incidencia es de siete casos por cada 100.000 habitantes.
Pese a su alta incidencia, su diagnóstico continúa siendo bajo: por cada uno de cáncer de ovario se diagnostican cerca de diez tumores de mama. De hecho, es el más letal de los tumores ginecológicos porque en tres de cada cuatro años, la enfermedad se diagnostica tarde. De hecho, cuando se detecta en sus fases iniciales, la supervivencia supera el 90%. Alrededor del 20% de los casos tienen un origen hereditario y se asocian principalmente a mutaciones de los genes BRCA1 y BRCA2.
Hablamos con el doctor José Luis Sánchez Iglesias, ginecólogo-oncólogo en el Hospital Vall D’Hebron de Barcelona, para conocer qué factores conviene tener en cuenta para acortar en lo posible un hipotético diagnóstico de cáncer de ovario. El doctor Sánchez Iglesias es el actual presidente de ONCOSEGO, la sección de oncología dentro de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia. También pertenece al Comité Médico Asesor de ASACO, la Asociación de Afectadas por el Cáncer de Ovario Ginecológico, que informa, apoya y da visibilidad a esta dolencia y a las mujeres que la sufren.
MUJER HOY: ¿Qué dificultad presenta el diagnóstico de cáncer de ovario y qué síntomas deben alertarnos?
DOCTOR SÁNCHEZ IGLESIAS: La dificultad del diagnóstico del cáncer de ovario es que es un tumor que en fases iniciales es asintomático: no da ningún síntoma. De hecho, en ocasiones el diagnóstico se realiza de forma incidental, por ejemplo en una revisión para la que se ha hecho una ecografía. En el cáncer de ovario avanzado al sintomatología es muy imprecisa: puede ser digestiva, con reflujo gastroesofásico, molestias abdominales, molestias genitourinarias, a veces con repetidas infecciones…
En general, nos enfrentamos a una sintomatología por la que las personas acuden al médico de familia, a veces a urgencias, y no se termina de hacer un diagnóstico. Se inician tratamientos antirreflujo o para una infección de orina, por ejemplo. Eso hace que el diagnóstico llegue con retrasos importantes, que pueden oscilar entre los seis y los nueve meses, cuando el tumor ya se ha diseminado por el abdomen. El gran problema que tiene este tumor es que no existe ninguna prueba de cribado o diagnóstico precoz que pueda detectarlo.
El doctor Sánchez Iglesias y la doctora Acosta Sánchez.
Hospital Universitari Vall d’Hebron
¿Existe alguna cirugía preventiva? ¿En qué tipos de cáncer de ovario puede recomendarse?
En el 90% de los casos hablamos de cáncer de ovario epitelial. El epitelio es lo que rodea ovarios y trompas de Falopio. En 2010, un patólogo, el doctor Kurman, determinó dos tipos de tumores: tipo 1 o de bajo grado y tipo 2, tumores serosos de alto grado. Determinó, además, que estos tumores tipo 2 no se originaban en el ovario, sino en las trompas, solo que por continuidad terminaba afectando al ovario. Detectó que existían lesiones precursoras en las trompas, lesiones premalignas que, con el tiempo, pueden desencadenar cáncer de ovario.
Este hallazgo permite que aquellas mujeres que sean portadoras de mutaciones que aumentan el riesgo de cáncer de ovario puedan recurrir a una cirugía que se llama citorreductora de riesgo. Consiste en quitar ovario y trompas. Aún así, el riesgo de enfermar nunca va a ser cero, porque viene del epitelio que recubre todos los órganos de la zona: ovario, trompas y perineo.
¿Qué criterios han de cumplir las mujeres para acceder a esa prueba genética que confirma las mutaciones? Si no me equivoco, en la sanidad privada el coste de dicha prueba está oscila entre 2.000-3.000 euros.
A todas las mujeres con cáncer de ovario se le hace un test genético. Sabemos que el 20% de los pacientes de cáncer de ovario tienen alguna de las mutaciones de mencioné antes (BRCA1, BRCA2). Es un porcentaje importante. El test genético permite además detectar otras mutaciones llamadas HRD que indican el beneficio de fármacos inhibidores. En este caso, el porcentaje de mujeres con esta mutación alcanza el 50%.
El test genético no está indicado para la población general por la baja probabilidad de encontrar una mutación. Sin embargo, las familiares de las pacientes de cáncer de ovario a las que sí se haya detectado la mutación pueden acceder al test en la sanidad pública y decidir sobre la realización de alguna cirugía citorreductora de riesgo.
¿Qué opciones existen de acceder a alguna cirugía reductora del riesgo del cáncer de ovario en mujeres que no tengan ninguna mutación genética?
En pacientes de un proceso benigno ginecológico como la extirpación del útero, una histerestomía, la extirpación de un mioma, de un quiste de ovario, etc. y que no desean quedarse embarazadas, existe la posibilidad de hacer la salpinguectomía bilateral: la extirpación de las trompas. De hecho, lo estamos haciendo sistemáticamente. Se podría plantear en otras pacientes que tengan que someterse a alguna cirugía digestiva o cirugía urológica, algo que en este momento no se está haciendo aunque sería recomendable.










