
lunes 10 de agosto de 2026
En Una vida privada (Vie privée, 2025), Rebecca Zlotowski, directora de Grand Central (2013) y Los hijos de otros (Les enfants des autres, 2022), construye un relato de suspenso alrededor de la culpa de una psicóloga frente al suicidio de una paciente.
La doctora Lilian Steiner (Jodie Foster) atraviesa un momento personal complejo: un paciente acaba de abandonarla porque considera que una sesión de hipnosis fue más efectiva que ocho años de terapia para dejar de fumar y, poco después, otra de sus pacientes aparece muerta. Angustiada por no haber percibido sus impulsos suicidas, comienza a investigar junto a su exmarido (Daniel Auteuil), convencida de que podría tratarse de un asesinato.
Tanto el título original francés, Vie privée, como el internacional, A Private Life, apuntan a la pista por donde circulará la resolución del misterio: la intimidad de su protagonista. Lilian es una psicóloga fría, distante y formal, que graba a sus pacientes en casetes porque parece tener dificultades para escucharlos. Mientras investiga qué ocurrió con la paciente, evita enfrentarse con aquello que sucede en su propia vida.
La relación distante con su hijo, los motivos nunca del todo aclarados de su separación y los conflictos que sus pacientes llevan al consultorio construyen el retrato de una mujer acostumbrada a analizar a los demás, pero incapaz de observarse a sí misma. El suicidio de la paciente funciona como un espejo y despierta una pregunta incómoda sobre su responsabilidad profesional. Lilian busca una explicación externa que le permita escapar de la culpa, transformando la investigación criminal en una forma de autoindagación involuntaria.
La hipnosis introduce otro elemento clave al contraponer su promesa de una solución inmediata con el proceso de elaboración asociado al psicoanálisis. Mientras este último supone una exploración y elaboración del conflicto, la hipnosis ofrece la promesa de un acceso directo al inconsciente que evita el recorrido de la palabra. Lilian accede así a emociones que habitualmente reprime: dolores y deseos que permanecieron ocultos durante años. La película plantea, con cierta ironía, la tensión entre procesar el trauma y simplemente encontrar una vía rápida para hacerlo desaparecer, como muestran las lágrimas que brotan involuntariamente cuando ese mecanismo de defensa comienza a ceder.
Este cruce entre hipnosis, inconsciente y culpa remite inevitablemente a Cuéntame tu vida / Recuerda (Spellbound, 1945), de Alfred Hitchcock, protagonizada por Ingrid Bergman y Gregory Peck, donde el psicoanálisis y la hipnosis permiten acceder a una zona reprimida de los personajes como recurso para desentrañar un crimen. Pero Zlotowski también utiliza recursos visuales del maestro del suspenso, especialmente las escaleras en espiral, que funcionan como representación de un recorrido profundo y complejo hacia el interior de la protagonista.
Así, Zlotowski utiliza las convenciones del thriller y del policial —la investigación, las pistas, el supuesto asesinato— para desplazar progresivamente la pregunta de “¿quién mató a la paciente?” hacia otra más íntima: “¿qué está intentando evitar descubrir Lilian sobre sí misma?”.








