
Lo que estamos viendo en este Mundial ya excede por completo lo estrictamente deportivo. Lo que se ha desatado es una ola de desinformación, de fake news y de teorías conspirativas totalmente disparatadas que asustan. Muchas de ellas, por supuesto, afectan directamente a la Argentina y carecen del más mínimo fundamento. He llegado a leer y escuchar teorías delirantes que afirman que “está todo arreglado” para que nuestro país gane, o incluso —en un divague ya incomprensible— que se arregló la eliminación de Uruguay. Cualquier cosa.
Pero este fenómeno, tan contemporáneo, donde cualquier evento político, económico o social se convierte en un imán para la mentira digital, ha dejado al descubierto algo mucho más grave: el resurgimiento de niveles de racismo alarmantes y muy serios. A mí, verdaderamente, me resulta un problema de primer orden.
Francia declaró «persona no grata» a la vicegobernadora de Mendoza por un posteo sobre su selección
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El virus del «trumpismo tardío» en la dirigencia
En el caso argentino, la muestra más cabal de esta degradación la dio la vicegobernadora de Mendoza, Hebe Casado, al calificar al equipo francés como una selección africana. Esto, como era previsible, derivó en una molestia diplomática muy seria por parte del gobierno de Francia y de su Embajada en Buenos Aires, donde directamente la declararon “persona no grata”. Es lo mínimo que se le podía decir ante semejante irresponsabilidad institucional.
Ahora bien, cuando figuras de orden internacional repiten la misma barbaridad, el escenario se vuelve todavía más oscuro. Ocurrió ayer en Europa con el expresidente de España, Mariano Rajoy, quien afirmó suelto de cuerpo que “Francia juega sin franceses”. Yo le preguntaría al expresidente Rajoy: “Dígame, señor presidente, un argentino que es hijo de un español, ¿qué es? ¿Polaco? ¿No tiene nacionalidad? ¿O un español hijo de argentinos es un húngaro?”.
Acá ya no estamos hablando de una enajenada vicegobernadora local, sino de un exmandatario de una potencia europea que le dice a su vecino que su selección no tiene franceses porque la mayoría son descendientes de inmigrantes. Una barbaridad tremenda. Llegó a decir que sí, que juegan muy bien, pero que no son franceses. ¿Cómo va a decir una cosa así un expresidente? ¿Qué les agarró? ¿Un trumpismo afiebrado y tardío? Me consta personalmente la profunda indignación que estos comentarios provocan en Francia.
Este Mundial, enmarcado en un peligrosísimo clima de época, no hace más que incendiar escenarios de videos falsos, mentiras explícitas, violencia verbal y, fundamentalmente, un racismo que ya no brota de marginales, sino de los máximos niveles de la política. Muy grave.
MEG/LT








