A Yannick Semedo le dicen la segunda ancla de Cabo Verde. A sus 31 años, el mediocampista es una pieza fundamental de la «resistencia» que los africanos mostraron en este Mundial 2026, donde con los tres empates frente a España (0-0), Uruguay (2-2) y Arabia Saudita (0-0) se metieron en los 16avos de final para enfrentarse a la Selección Argentina. En el esquema se prioriza el orden defensivo, por lo que el tándem con Kevin Lenini Pina es fundamental para las esperanzas del conjunto del archipiélago, porque deben custodiar la famosa «zona 14», donde más influye Lionel Messi.

La lógica indicaría que el principal foco de atención de Cabo Verde debería ser el rosarino de 39 años, el hombre de los récords que ya tiene cinco tantos en tres partidos y se convirtió en el más goleador de la historia de los mundiales con 19. Pero no. Y Semedo lo tiene en claro.

«Es un gran orgullo poder jugar contra Argentina y contra jugadores del nivel de Messi, que es uno de los mejores de todos los tiempos. Pero creo que sería un error enfocarnos únicamente en él. Si estamos demasiado pendientes de Messi, podemos dejar de prestar atención a Lautaro (Martínez), Julián (Alvarez), Enzo (Fernándo) y tantos otros. Argentina tiene muchos jugadores de gran nivel. Tenemos que ser un equipo humilde, fuerte y unido, y estar atentos a todos los futbolistas que tienen», aseguró en declaraciones a Clarín desde el búnker de concentración en Tampa, a unas cuatro horas de auto de Miami, sede del encuentro del próximo viernes en el estadio Hard Rock.

Nació en Praia, la capital del país. Allí, alguna vez, jugó para el Celtic da Praia, un club en el barrio de Bairo de Praia fundado por un profesor universitario y sus hijos en la década de 1970. Con otros grandes clubes como Benfica y Sporting de Lisboa estaban «usados», andaban buscando a un equipo con el que nombrarse e inspirarse en el equipo católico que ganó la Copa de Europa menos de una década antes. Ese equipo, hasta el día de hoy, sigue jugando de verde y blanco, igual que el equipo de Escocia.

Hoy es una de las figuras, pero tuvo su primera experiencia como profesional hace tres años, en el Santa Clara B de Portugal. Poco después de comenzar su trayectoria, fue convocado para debutar con Cabo Verde, el año pasado, y convirtió un gol en su estreno.

«Creo que cualquier futbolista del mundo la querría, y yo no soy la excepción», asegura entre risas Yannick, sobre la chance de poder intercambiar la camiseta del rosarino campeón del mundo, contra el que nunca jugó.

Tanto Semedo -quie sufrió la pérdida de su padre a temprana edad- como Lenini Pina son recuperadores, muy físicos y sacrificados. Hacen el trabajo sucio para que se luzcan otro compañeros.

«Diría que Argentina tiene varios puntos fuertes y no solamente el mediocampo. Creo que una de las principales fortalezas de la Selección es su capacidad de lucha, la intensidad y la agresividad que ponen en cada jugada», aseguró quien lleva el dorsal número 16.

Y en el análisis interno, los caboverdianos imaginan un desarrollo parecido al ocurrido contra España, cuando su arquero Vozinha fue la figura a los 40 años. «Con la pelota, son dominantes. Les gusta imponer su juego sobre el rival. Contra España tuvimos una experiencia parecida. Son equipos que tienen algunos puntos en común, aunque los jugadores de ambas selecciones son diferentes», afirmó.

«Argentina tiene grandes individualidades que muchas veces superan toda lógica futbolística y que, de un momento para otro, pueden sacar un conejo de la galera y resolver un partido», completó el futbolista, que se encuentra sin club.

Semedo destacó que «Argentina es fútbol» y confesó una costumbre que probó y le gustó. «Es una verdadera cuna del fútbol y resulta difícil no hablar de fútbol cuando se habla de Argentina. Pero también sé que les gusta mucho el mate, y yo ya lo probé y me gustó. Además, sé que son famosos por sus tradicionales asados«, cerró.