

Hay récords que el fútbol parece guardar bajo llave. Algunos duran décadas por mérito de quienes los construyeron. Otros, simplemente, porque repetirlos resulta casi imposible. Desde hace 88 años existe uno que nadie pudo romper: el de Vittorio Pozzo, el único entrenador bicampeón del mundo. Bajo su conducción, Italia levantó los Mundiales de 1934 y 1938, las primeras dos estrellas de las cuatro totales que luce la Azzurra en su escudo. Desde entonces, ningún seleccionador logró volver a recorrer ese mismo camino. Ahora, en el Mundial 2026, Lionel Scaloni y Didier Deschamps son los que correrán detrás de esa sombra.
El dato adquiere todavía mayor dimensión cuando se mira la historia completa. En 96 años y 22 ediciones disputadas, apenas 21 entrenadores fueron los privilegiados de salir campeones del mundo. Y ninguno repitió, salvo Pozzo. Los argumentos que permitieron la vigencia de este récord pueden ir desde la competitividad que demanda la cita internacional hasta explicaciones por recambios generacionales. Sea cual sea, la conclusión a la que permite llegar la estadística es que mantenerse en la cima del mundo resulta un desafío mucho más complejo que llegar hasta allí.
Ante ese panorama, Scaloni y Deschamps, ya dueños de un rincón reservado en el olimpo futbolero, aterrizan en Estados Unidos, México y Canadá como los únicos entrenadores del torneo que ya saben cuánto pesa la Copa del Mundo. El argentino lo hizo en Qatar 2022; el francés, en Rusia 2018.
Deschamps, de hecho, ya rozó el récord. Francia estuvo a una tanda de penales de convertirse en tricampeona (segundo título al hilo) en Qatar, después de aquella final inolvidable contra Argentina. Aunque si de algo sabe el DT galo, campeón como jugador en la edición 1998, es competir. Desde que asumió en 2012, condujo a Francia a dos finales mundialistas, una final de Eurocopa y un título de Nations League. Todo bajo una lógica pragmática muchas veces discutida desde lo estético, pero nunca desde los resultados.
Del otro lado aparece Scaloni. El hombre que quemó los manuales del fútbol. Probablemente el técnico que menos imaginaba estar persiguiendo esta marca cuando asumió en 2018, rodeado de cuestionamientos. La historia es conocida: la solución provisoria terminó construyendo el ciclo más exitoso de la historia de la Selección.
Hoy, Argentina llega al Mundial como líder del ranking FIFA, campeón vigente y con una efectividad cercana al 78% bajo el ciclo Scaloni, que ya acumula cuatro títulos. Pero además del récord de Pozzo, el entrenador convivirá con otra carga estadística: desde la creación del ranking FIFA en 1992, ninguna selección que comenzó un Mundial en el primer puesto terminó levantando la Copa.
Igualmente, el hito que tiene la chance de conseguir junto con Deschamps no es nuevo. Más allá del DT francés, antes hubo otros que también se quedaron en la orilla. El ejemplo que aún se recuerda con una espina es el de Carlos Bilardo, que condujo a Argentina al título en México 1986 y cuatro años más tarde volvió a alcanzar la final en Italia ’90, aunque terminó cayendo contra Alemania Federal. Del otro lado, Franz Beckenbauer vivió el camino inverso: perdió la final del ‘86 y consiguió revancha en 1990. También estuvo cerca Mario Zagallo, campeón con Brasil en 1970 y finalista en Francia 1998. Ninguno consiguió sentarse otra vez en lo más alto del fútbol.
Por eso, cada vez que alguien amenaza ese récord, el nombre de Vittorio Pozzo vuelve a aparecer. El italiano revolucionó el juego con su famoso “Metodo”, un sistema táctico que rompió con la vieja estructura inglesa de cinco delanteros y convirtió a Italia en una máquina competitiva. Con ella, además del bicampeonato mundial, también conquistó la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936. Lo cierto es que desde aquel 19 de junio de 1938 en París, cuando la Azzurra derrotó 4-2 a Hungría, el récord quedó congelado. Pasaron generaciones de entrenadores, distintos formatos de competencia y hasta revoluciones tácticas, pero el récord sigue en manos de un solo hombre.
Ahora, la posibilidad reaparece en la primera Copa del Mundo con 48 selecciones. Un torneo más largo, más exigente y que promete imprevistos. Ahí estarán Scaloni y Deschamps, con estilos distintos pero atravesados por una misma obsesión. Los dos ya saben lo que significa tocar el cielo con las manos. Pero en 2026 persiguen algo distinto. écnicos campeones del mundo hubo muchos. Bicampeones, apenas uno. Y desde hace 88 años nadie logra sentarse en la misma mesa que Vittorio Pozzo.








