
“Estar en un Mundial fue el sueño de mi vida”. En marzo de 1958, Ángel Amadeo Labruna tenía 39 años y ya era uno de los máximos goleadores de la historia del fútbol argentino. Había integrado la convocatoria original de Guillermo Stábile, pero el 12 de marzo renunció porque estaba lesionado. Sin embargo, en plena preparación en Europa, el puntero izquierdo Roberto Zárate, goleador del torneo de 1957 con 22 tantos, sufrió una entorsis en la rodilla derecha durante un amistoso frente al Bologna y debió ser reemplazado. El entrenador argentino, pese a contar para ese puesto con José Francisco Sanfilippo y el Tanque Alfredo Rojas, sorprendió a todos con un nuevo llamado al jugador de River. Así comenzó, el 2 de junio y a seis días del inicio de la Copa del Mundo, la odisea de Angelito y de los dirigentes de la AFA para llegar a Suecia en tiempo récord.
Como Adolfo Pedernera y otras grandes figuras de la década del 40, Labruna se perdió al menos tres mundiales en su época de esplendor. No el de 1938, porque tenía 19 años y todavía no había debutado en Primera División —lo hizo en 1939—. Pero sí los frustrados de 1942 y 1946, además de los disputados en 1950 y 1954, a los que Argentina no asistió. Para dimensionar su capacidad goleadora basta repasar sus números: convirtió 15 goles en 1942, 18 en 1946, 21 en 1950 y 8 en 1954. En 1958, entre los 39 y los 40 años, todavía marcó nueve tantos.
Retro Mundial: la cuenta regresiva
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El 12 de marzo de 1958, el Comité Ejecutivo de la AFA recibió una carta de Labruna solicitando su exclusión del equipo por no encontrarse en “condiciones aptas, física y moralmente, para poder responder debidamente a las responsabilidades de vestir la divisa nacional”. Ante la negativa del insider izquierdo, que había regresado lesionado de una gira por Costa Rica con River, fue convocado Sanfilippo, goleador de San Lorenzo.
Argentina derrotó 1-0 al Bologna en un amistoso disputado en Milán el 30 de mayo, pero perdió a una pieza importante. A los 18 minutos del primer tiempo, Zárate chocó con el interior izquierdo italiano Francesco Randon y no pudo continuar por un intenso dolor en la rodilla. Tras revisarlo, el médico Miguel Elizalde confirmó una lesión ligamentaria que lo dejaría casi un mes sin jugar. “Se suponía que era un encuentro amistoso. ¿Por qué tenían que jugar tan fuerte?”, se quejó Stábile. Faltaba apenas un día para presentar la lista oficial y todavía había margen para realizar un cambio. El debut frente a Alemania estaba previsto para el 8 de junio.
De inmediato comenzó a sonar el apellido de Labruna como reemplazante. La duda era si aceptaría viajar de urgencia. También aparecía como alternativa Ángel Cigna, de San Lorenzo, quien había integrado la preselección y era el sustituto natural de Zárate. Sin embargo, Raúl Colombo, presidente de la AFA, era optimista respecto de la incorporación del delantero de River por una conversación que habían mantenido antes del viaje a Europa. Y finalmente no hubo demasiadas alternativas.
El domingo 1 de junio, a las siete de la tarde, Labruna se enteró de que había sido incluido en la lista definitiva de 22 jugadores y que debía viajar. Un rato antes había sido titular en la victoria de River por 3-2 frente a Lanús por la Copa Suecia, torneo organizado para mantener en actividad a los equipos durante el receso del campeonato de Primera División.
Ángel Labruna se dio el gusto de jugar un Mundial a los 39 años. Foto: ArchivoLabruna se presentó el lunes 2 de junio en la AFA para completar los trámites del viaje. Allí fue abordado por los periodistas y dejó en claro que disputar un Mundial había sido el sueño de toda su vida. ¿Qué había cambiado entre marzo y junio? El Feo, como también lo apodaban, seguía recuperándose de una lesión cuando renunció a la convocatoria inicial. Ya recuperado, no dudó en aceptar el desafío.
“El primer sorprendido fui yo. No estaba en los planes, pero ante la citación no me resta más que empaquetar las cosas y ponerme a las órdenes de quienes dirigen nuestra selección”, contó en la puerta de la AFA. Luego protagonizó este diálogo con un periodista de Clarín:
—La conquista del título mundial sería para su historial futbolero un broche digno y el mayor halago al que puede aspirar todo deportista.
—Indudablemente. Siempre acaricié la esperanza de estar presente en una confrontación mundial. Fue el sueño de mi vida. Ahora ha llegado el momento, cuando menos lo esperaba. De más está decir que me hierve la sangre pensando en eso. Aunque no me corresponda jugar ningún partido, el solo hecho de estar junto a la muchachada argentina, tan lejos de la patria, junto a mis camaradas de siempre, con quienes he vivido muchas jornadas de júbilo, tiene una gran significación para mí.
Estaba acostumbrado a usar la camiseta número 10 en River, pero ese número ya había sido asignado al Tanque Rojas. Por eso utilizó la 11. Vale recordar que el primer Mundial con numeración en las camisetas fue el de 1950, al que Argentina no asistió, al igual que en 1954. Así, Labruna se convirtió en el primer futbolista argentino en utilizar la emblemática camiseta número 11 en una Copa del Mundo.
Ángel Labruna se dio el gusto de jugar un Mundial a los 39 años. Foto: ArchivoLabruna partió desde Ezeiza hacia Ámsterdam recién el jueves 5 de junio por la tarde. El viaje estaba previsto para la noche anterior, pero una intensa neblina obligó a postergarlo. Ese mismo jueves regresó al país Zárate, el jugador lesionado. El sábado 7 por la noche, Ángel llegó a Hälsingborg, lugar de concentración del seleccionado argentino. “Aunque realizó un buen viaje, acusaba cierto cansancio por la larga travesía”, informó un cable de la agencia Associated Press. Por eso, Stábile decidió no incluirlo en el debut frente a Alemania, último campeón del mundo, que ganó 3-1. En aquel encuentro, Argentina utilizó una camiseta amarilla del Malmö FF porque el árbitro consideró que podía confundirse la celeste y blanca con la indumentaria blanca y negra de los alemanes.
“No llegué al primer partido porque tardé tres días en arribar a Suecia y estaba muerto. Lo vi desde la platea y no jugamos tan mal. Nos ganaron fácilmente. Eran una aplanadora a medida que pasaban los minutos. En cambio, nosotros nos aplastábamos cada vez más”, recordó Labruna tiempo después.
El crack de River fue titular en la victoria por 3-1 ante Irlanda del Norte y también en la histórica goleada sufrida frente a Checoslovaquia. Todavía hoy sigue siendo el jugador argentino más veterano en disputar un Mundial, con 39 años y ocho meses. José Sanfilippo, que entonces tenía 23 años y había sido el segundo goleador del torneo de 1957 con 19 tantos, no jugó ni un minuto. Contra Alemania fue titular el Tanque Rojas, delantero de Lanús de apenas 21 años. “Stábile no me quería”, repetiría más de una vez Sanfilippo.
“Nos hicieron seis goles y pudieron ser quince. ¿Qué más daba? Estábamos borrados del mapa desde los diez minutos. Lo triste de todo esto es que, en lugar de sacar deducciones, conclusiones, análisis y, especialmente, experiencia, no… Lo único que se hizo al final fue criticar, pero no de manera constructiva. Eso fue desastroso, de parte de todos los argentinos”, reflexionó Labruna años después sobre aquella experiencia que quedó marcada para siempre en la historia del fútbol argentino como el Desastre de Suecia.

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