La historia del diseño de interiores está plagada de nombres propios que han escrito con su visión innovadora y disruptiva el presente y el futuro de cómo hoy decoramos nuestras casas. Hablamos de Le Corbusier, Mies van der Rohe, del matrimonio Eames, de Marcel Breuer o del español Miquel Milá. Por supuesto, también de Ingvar Kamprad, fundador de IKEA. Pero la revolución que introdujo, precisamente, el gigante sueco en millones de hogares tiene otro protagonista anónimo con una historia fascinante.
Probablemente no hayas oído nunca el nombre de Gillis Lundgren, pero convives con él cada día. O, al menos, con muchas de sus creaciones icónicas. Su legado está en esa sencilla estantería blanca donde ordenas tus libros, en tu mesa auxiliar del salón y en ese sillón donde te relajas al llegar a casa. También es el «culpable» de que te montes tú misma los muebles. Y es que, a pesar de su anonimato, este diseñador sueco ha marcado un antes y un después en la historia del interiorismo a nivel global.
Lundgren transformó con su audacia la manera de entender el mobiliario doméstico desde mediados del siglo XX y, casi por casualidad, ayudó a convertir a IKEA en el fenómeno global que hoy conocemos. Es a él, más que al propio Kamprad, a quien debemos la aparición del diseño democrático europeo, ya que sentó las bases de una premisa revolucionaria: crear muebles bonitos, baratos y fáciles de transportar.
Gillis Lundgren junto a Ingvar Kamprad, fundador de IKEA.
IKEA Museum
Gillis Lundgren, el genio anónimo de IKEA
Nacido en Lund, Suecia, en 1929, Gillis Lundgren estudió dibujo técnico y comenzó trabajando en publicidad antes de entrar en IKEA en 1953. Lo hizo como el cuarto empleado de la marca, cuando todavía no era más que una pequeña empresa de venta por catálogo, y se mantuvo en la compañía durante toda su carrera. De hecho, su primer cometido fue el diseño de ese catálogo, pero su agilidad para resolver problemas cotidianos, su pensamiento práctico y su sensibilidad estética llamó rápidamente la atención de Ingvar Kamprad. Y fue así como, casi sin quererlo, Lundgren terminó definiendo la identidad visual y funcional de nuestros hogares durante décadas.
De hecho, Gillis Lundgren es el culpable de que hoy hayamos normalizado llevarnos a casa los muebles en cajas y montarlos nosotras mismas porque precisamente su primera gran revolución fue el concepto «flat pack» que ha definido el modelo de negocio de IKEA y nuestra manera de entender hoy la decoración democrática. Eso sí, como casi todos los grandes ‘inventos’, este también es fruto de la casualidad.
Flat pack de IKEA
Cuentan que, a finales de los años 50, Gillis Lundgren debía llevar una mesa a una sesión de fotos, pero no era capaz de meterla en su coche. Por muchas vueltas que le daba, la pieza no cabía, así que se le ocurrió serrar las patas y, después, volver a ensamblarlas al llegar a su destino. Al fundador de IKEA le pareció una solución brillante y así nació la idea del «flat pack», el famoso mueble embalado en un paquete plano que reduciría costes logísticos y transformaría para siempre la industria del mobiliario.
Gillis Lundgren con la estantería BILLY, su gfran obra maestra.
Los diseños más famosos de Gillis Lundgren
Este gesto aparentemente trivial no solo era cómodo, sino que permitía fabricar más barato, almacenar mejor y democratizar el diseño moderno para millones de hogares. Por cierto, que el mueble en cuestión era la mesa LÖVET (ahora, LÖVBACKEN), la famosa mesa-hoja de IKEA, un diseño de estilo Mid Century Modern que lleva casi siete décadas siendo uno de los productos más vendidos e icónicos del gigante sueco.
Sin embargo, si existe una pieza inseparable del nombre de Gillis Lundgren, esa es la estantería BILLY, el mueble más vendido de la historia de IKEA. Diseñada en 1979, se estima que se vende una cada cinco segundos en algún lugar del mundo y ya es uno de los iconos absolutos del diseño contemporáneo gracias a su estética minimalista, modular y adaptable que respondía a una necesidad universal: almacenar libros de forma sencilla y económica.
Gillis Lundgren mostrando uno de sus diseños.
Lundgren realizó los primeros bocetos de BILLY sobre una servilleta de papel, convencido de que las mejores ideas debían capturarse inmediatamente, pero no vio venir el éxito que tendría después: «Cuando recibí el encargo de diseñar una solución para guardar libros que fuera sencilla, funcional y práctica, no pude imaginar que la librería BILLY acabaría en tantos hogares de todo el mundo. Recuerdo que me sentí muy satisfecho con las baldas regulables y el fondo de las librerías. Ideal para los libros. Además, pudimos transportarlas en paquetes planos, una idea que fui el primero en desarrollar«, aseguraba de este mueble.
Pero reducir a Gillis Lundgren únicamente a BILLY sería injusto. El diseñador participó en la creación de más de 400 productos para IKEA y ayudó a consolidar la estética escandinava accesible que ha dominado el mercado internacional de muebles durante décadas. Entre sus diseños más reconocidos figuran, además de los citados, el sofá KLIPPAN, el sillón IMPALA o el que hoy conocemos como DYVLINGE, la silla plegable KON-TIKI de los años 70 o la estantería Regal, de los 50.
Sillón DYVLINGE
Una de las señas de identidad de los diseños de Gillis Lundgren es la eliminación de cualquier exceso ornamental en favor de la experiencia real del usuario. Así, todas estas piezas comparten una misma filosofía: simplicidad formal, utilidad extrema y optimización de materiales. El diseñador sueco supo interpretar antes que nadie cómo cambiarían nuestras casas y nuestras necesidades familiares en la segunda mitad del siglo XX y contribuyó decisivamente a popularizar interiores más ligeros, flexibles y versátiles. Gillis Lundgren falleció en 2016 a los 86 años, pero su herencia continúa más viva que nunca.












