María Laura Lafuente tenía 33 años y era intensamente buscada en Santa Fe hasta que este jueves fue encontrada sin vida en el río Coronda. El hallazgo del cuerpo arrojó un dato revelador y clave para la investigación: tenía un ladrillo atado al pie izquierdo. Ese elemento, confirmado por fuentes judiciales, se convirtió en una de las piezas centrales para intentar reconstruir qué ocurrió en las horas previas a su muerte.

El cadáver fue encontrado en una zona cercana al balneario Carancho Triste, luego de cuatro días de rastrillajes. El hallazgo fue realizado por pescadores que colaboraban con el operativo y que, por su conocimiento del río, habían orientado la búsqueda hacia ese sector, donde ya se habían encontrado pertenencias de la víctima.

La escena con la que se toparon los rescatistas sumó otros elementos bajo análisis. En las inmediaciones del lugar donde apareció el cuerpo, los investigadores secuestraron colillas de cigarrillo, una botella de vino, un celular, blísteres de pastillas y atados de cigarrillos. También se incorporó a la causa una carta cuyo contenido es evaluado por la Fiscalía.

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Con esos indicios, la principal hipótesis que manejan los investigadores es la de un suicidio, aunque aclararon que todas las líneas permanecen abiertas hasta contar con los resultados de la autopsia y las pericias complementarias.

La desaparición de Lafuente había sido denunciada por su madre, luego de que la mujer saliera de su casa en la madrugada para comprar cigarrillos y no regresara. Las cámaras de seguridad permitieron reconstruir parte de su recorrido: se la ve salir de un comercio ubicado a pocas cuadras de su vivienda, dirigirse hacia su domicilio y, minutos después, volver a salir. A partir de ese momento, su rastro se pierde.

La falta de respuesta a los llamados y mensajes encendió la alarma familiar y derivó en la denuncia policial. Desde entonces, se desplegó un operativo de búsqueda que incluyó a la Policía de Santa Fe, Prefectura y la Guardia Rural, con rastrillajes concentrados en la zona norte de Coronda.

El dato del ladrillo atado al pie, junto con los objetos hallados y la carta, será clave para determinar si la mecánica de la muerte responde a una decisión propia o si existió algún tipo de intervención externa. Por ahora, la causa avanza bajo esa incertidumbre, con un expediente que busca dar respuestas a un desenlace que conmocionó a la localidad.