Apenas iban cinco minutos cuando Defensa y Justicia sorprendió a Boca en el Norberto Tomaghello. Juan Gutiérrez conectó de cabeza un preciso centro de Agustín Hausch y desató el festejo local con lo que parecía ser el 1-0 tempranero. Sin embargo, la alegría duró poco: el VAR entró en escena y cambió todo. Otra vez, desde la cabina en Ezeiza jugaron para Boca.

Tras varios minutos de suspenso, desde la cabina comandada por Silvio Trucco revisaron la acción y determinaron un fuera de juego mínimo de Gutiérrez al momento del envío. El trazado de líneas marcó una supuesta posición adelantada por centímetros y el tanto fue anulado, en una decisión que generó inmediata bronca en el banco del Halcón.

La polémica no tardó en instalarse. En Defensa sostuvieron que el atacante estaba habilitado y que la revisión no resultó concluyente. Además, las imágenes emitidas en la transmisión oficial dejaron más interrogantes que certezas: Pellegrino, uno de los futbolistas que intervenían en la jugada, aparecía con el pie sobre la línea azul cuando, según la perspectiva, esa referencia debía estar más atrás. Un detalle que volvió a poner al VAR en el centro de la escena.

Boca ya había sido beneficiado por el VAR el último domingo en el Monumental, donde se impuso por 1-0 con un gol de Leandro Paredes, de penal. En la última jugada del partido, Lautaro Blanco empujó a Lucas Martínez Quarta y le cometió una falta en el área que pudo haber cambiado el resultado del partido, pero Darío Herrera no vio la infracción y Héctor Paletta no lo llamó desde Ezeiza.