jueves 16 de abril de 2026

El chat de mamis, una comedia en el cole parte de un dispositivo reconocible: el grupo de WhatsApp escolar como espacio de organización y fricción. La obra traslada ese entorno al escenario para observar cómo las formas de comunicación digital inciden en los vínculos entre adultos. El punto de partida, la destrucción del disfraz de una alumna de 7B, activa una reunión que pronto deriva en un intercambio desbordado. La progresión dramática se construye sobre el malentendido y sobre la dificultad de ordenar la palabra cuando la lógica del chat irrumpe en la presencialidad. En ese sentido, dialoga con el éxito del teatro off La sala roja de Victoria Hladilo, tanto en el recorte del universo escolar como en la exposición de tensiones adultas que desplazan el foco de los niños hacia quienes los rodean.

El elenco, integrado por Eugenia Tobal, Carla Conte, Manuela Pal, Mica Riera, Karina Hernández, Berenice Gandullo y Lionel Arostegui, sostiene una dinámica coral que prioriza la interacción por sobre el destaque individual. Cada personaje se inscribe en roles identificables dentro de la comunidad educativa, lo que permite que el conflicto avance a partir del cruce de posiciones más que de trayectorias personales. Las actuaciones funcionan como un sistema de réplicas y contrarréplicas que ordena el ritmo y evita la dispersión.

La dirección de Marcelo Caballero organiza la puesta a partir de una acumulación progresiva de intervenciones. El intercambio escénico replica la lógica fragmentada de los mensajes digitales, donde cada nueva participación reconfigura el sentido general. El trabajo sobre el tempo y la coordinación del elenco permite sostener esa estructura sin perder legibilidad, alternando momentos de saturación con pausas que reubican al espectador.

Basada en una idea original de Ezequiel Corbo y con libro de Mechi Bove, la obra desplaza el conflicto hacia el modo en que los adultos procesan lo ocurrido. El hecho inicial queda en segundo plano frente a la exposición de prejuicios, jerarquías y formas de validación que circulan en el grupo. La comedia opera así como un dispositivo de observación: lo que se presenta en clave humorística remite a prácticas extendidas en la comunicación cotidiana, donde el problema no reside en el mensaje sino en su interpretación colectiva.