En los últimos años, los suplementos o nutricosméticos se han convertido en habituales dentro de las rutinas de bienestar. Sin embargo, hay una duda que sigue repitiéndose: ¿son realmente lo mismo o hay una diferencia detrás del nombre? Para entenderlo, es importante empezar por la base. «Mantener una dieta equilibrada y saludable es fundamental para que nuestro organismo funcione correctamente. Esta dieta debe incluir una variedad de nutrientes esenciales: macronutrientes (proteínas, carbohidratos y grasas), micronutrientes (vitaminas y minerales) y oligoelementos en cantidades adecuadas», explica Lourdes Moreno, experta en dermocosmética y suplementación y fundadora de Laluz by Lourdes Moreno.
En la misma línea, Nohemi Bermúdez, experta en nutricosmética y fundadora de Mimate Cosmetics, insiste en que la suplementación debe entenderse siempre como un apoyo, no como un atajo. «Un complemento alimenticio no sustituye una buena alimentación ni unos hábitos saludables; su verdadero valor está en acompañar al organismo cuando existen necesidades concretas que cubrir», señala.
Sin embargo, incluso cuando la alimentación es correcta, no siempre es suficiente. «Hay situaciones en las que, a pesar de llevar una alimentación adecuada, el cuerpo necesita un aporte adicional de ciertos nutrientes. Esto es lo que se conoce como suplementación».
¿Qué es la suplementación?
Lejos de ser una tendencia puntual, la suplementación responde a una necesidad concreta del organismo. «La suplementación se refiere al uso de productos que aportan nutrientes de manera concentrada y dosificada, permitiendo que el cuerpo los absorba fácilmente. Estos productos no deben sustituir una dieta sana, sino complementarla, cubriendo necesidades específicas o compensando deficiencias», explica Moreno.
Es decir, no se trata de sustituir la alimentación, sino de reforzarla cuando el cuerpo lo necesita. En ese sentido, Bermúdez subraya que el auge de la nutricosmética ha ayudado a visibilizar mejor este concepto. «Cada vez hay más personas que entienden que el cuidado de la piel, el cabello o las uñas también empieza desde dentro. La nutricosmética ha contribuido a que la suplementación se perciba como parte de una estrategia de bienestar integral», apunta.
La diferencia que marca la ley (y que casi nadie tiene clara)
Aquí es donde aparece la principal confusión. Aunque en el lenguaje cotidiano hablamos de «suplementos», la normativa es clara: «Aunque a menudo se hable de suplementos alimenticios para referirse a productos que aportan nutrientes adicionales, la legislación española ha establecido que el término oficial es ‘complemento alimenticio’», señala la experta. Esto significa que, a nivel legal, ambos términos hacen referencia al mismo tipo de producto, pero con una diferencia importante: «Según la ley, un complemento alimenticio es un producto diseñado para complementar la dieta normal, proporcionando nutrientes o sustancias con efectos nutricionales o fisiológicos».
De hecho, esta unificación no es casual. «La legislación europea y española regula que todos estos productos deben ser denominados complementos alimenticios. La normativa específica establece que estos son alimentos cuyo propósito es complementar la dieta normal y se presentan en formas dosificadas como cápsulas, tabletas, gotas, entre otras».
Para Bermúdez, esta diferencia terminológica es más relevante de lo que parece. «Muchas veces se utiliza ‘suplemento’ de forma coloquial, pero hablar de ‘complemento alimenticio’ nos sitúa mejor en lo que realmente es: un producto pensado para complementar, no para prometer soluciones milagro ni reemplazar la base de la salud, que siempre es la alimentación», explica.
Lejos de limitarse a vitaminas, los complementos alimenticios abarcan una larga lista de ingredientes. «Los complementos alimenticios pueden incluir una amplia variedad de nutrientes y sustancias bioactivas», explica Moreno, entre los que destacan:
Vitaminas y minerales, que ayudan a cubrir deficiencias específicas y promueven el bienestar general
Extractos de plantas, con propiedades antioxidantes, antiinflamatorias o adaptógenas
Aminoácidos, esenciales para la recuperación muscular y otras funciones corporales
Ácidos grasos esenciales, como el omega-3
Probióticos y prebióticos, que ayudan a mejorar la flora intestinal
A esta lista, Bermúdez añade un matiz importante desde la perspectiva de la nutricosmética. «En formulaciones orientadas a piel, cabello y uñas, también son frecuentes ingredientes como el colágeno, el ácido hialurónico, la biotina o ciertos antioxidantes, siempre seleccionados en función del objetivo concreto y de la calidad de la fórmula», detalla.
Además, insiste en que no todos los productos son iguales. «Más allá del ingrediente de moda, lo importante es valorar la concentración, la biodisponibilidad y la sinergia entre activos. No se trata solo de tomar algo, sino de elegir fórmulas bien planteadas y con sentido», añade.
Entonces, ¿suplemento o complemento?
La respuesta es más sencilla de lo que parece. «Aunque en el día a día las personas usen los términos ‘suplemento’ y ‘complemento’ como sinónimos, es importante destacar que, por normativa, en España se debe emplear ‘complemento alimenticio’», aclara la experta. Esta unificación tiene un objetivo claro: «Proporcionar claridad y garantizar que todos los productos cumplan con los estándares de calidad y seguridad establecidos para este tipo de alimentos».
En la práctica utilizamos «suplemento» y «complemento» como si fueran lo mismo, la diferencia está en el marco legal y en la forma de entenderlos. Tal y como explica Lourdes Moreno, ambos hacen referencia a productos diseñados para aportar nutrientes de forma concentrada, pero es el término «complemento alimenticio» el que define oficialmente este tipo de productos.
Bermúdez coincide en esta idea y añade una última reflexión: «La clave no está tanto en cómo lo llamamos, sino en saber por qué lo tomamos, qué necesidad queremos cubrir y si ese complemento realmente encaja con nuestro momento vital y nuestros objetivos de bienestar». Actualmente, la suplementación forma parte de muchas rutinas de bienestar, por lo que entender qué estamos tomando y por qué es, sin duda, la clave para hacerlo de forma consciente, segura y adaptada a las necesidades reales del organismo.












