Si Leandro Paredes nunca había vivido lo que significaba jugar la Copa Libertadores tuvo un curso acelerado en Chile. En apenas 15 minutos, hizo de todo. Quedó enroscado en una pelea a puros empujones con todos sus rivales, lo amonestaron y coronó con un golazo en el que demostró su pegada de campeón del mundo para alegría de los hinchas de Boca, los que llegaron hasta Santiago y los que lo vieron por televisión. Fue el 1-0 parcial ante Universidad Católica.

«Se ganó que era lo importante, empezamos con el pie derecho. Era uno de mis sueños de chiquito jugar en esta competición, lo pude hacer a los 31 años así que contento», aseguró Paredes, que cerró una planilla con 110 toques de pelota y marcó el ritmo de su equipo.

El arranque caliente del duelo por la primera fecha del grupo D tuvo como argumento una brutal patada de Marcelo Weigandt al argentino Justo Giani. Fue un planchazo que ni siquiera le significó amarilla al lateral derecho que se metió sorpresivamente en el equipo titular de Claudio Úbeda.

Esa infracción, que en la tibia del ex Aldosivi de Mar del Plata quedó marcada a fuego, provocó las protestas de los jugadores del conjunto chileno y, chicana va chicana viene, derivó en manotazos, empujones y algún que otro golpe en el pecho de los rivales. Estuvieron involucrados casi todos, porque hasta os del banco de suplentes se acercaron a la zona de conflicto, justo delante de las narices de Úbeda.

Después de un minuto de barullo, el árbitro uruguayo Gustavo Tejera hizo la «salomónica»: amarillas para Paredes y para el argentino Fernando Zampedri, los dos capitanes que hacía poco tiempo se habían saludado cordialmente durante el sorteo inicial. Tendrá que cuidarse el campeón del mundo, porque en la Libertadores la suspensión por una fecha llega a las dos amarillas. En el Torneo Apertura, por caso, viene de hacerse amonestar para cumplir ante Independiente este fin de semana y estar disponible ante River en el Superclásico, el domingo 19 de abril.

Paredes, más acostumbrado a jugar Champions League que Libertadores, se dio una dosis completa en sus primeros 15 minutos en Chile. Es que apenas un ratito después,se encontró con la pelota en tres cuartos de cancha, controló hacia adelante y no dudó en sacar un derechazo seco y cruzado, inatajable para el arquero Vicente Bernedo, que ni siquiera llegó a rozarla.

Salió festejando hasta el córner el capitán de Boca y campeón del mundo en Qatar 2022, y después se juntó con Miguel Merentiel y Adam Bareiro para realizar su gesto de celebración jugando una mano de naipes, a lo Martín Palermo a fines de la década del 90.

El último gol de un campeón del mundo en el máximo torneo continental con la camiseta de Boca fue Carlos «Chino» Tapia, en un triunfo por 3-2 sobre Racing el 9 de marzo de 1989. El talentoso zurdo ya lo había conseguido el 17 de julio de 1986, apenas semanas después de bordar la segunda estrella en México 1986, cuando le convirtió a Peñarol de Uruguay.

El que convirtió en Chile fue el tercer tanto del capitán de 31 años desde que regresó a mitad de 2025 al club que lo vio debutar en Primera. Anteriormente, le había convertido a Defensa y Justicia (en el Clausura 2025) y a Newell’s (en el Apertura 2026).