Elena Romero Vargas

La llegada de la primavera invita a buscar escapadas a destinos donde el buen tiempo sea el protagonista. Y si está el mar presente, mucho mejor. Uno de los lugares de España que mejor cumple con todos estos requisitos son las Islas Canarias, un paraíso donde el clima y el paisaje invitan a la desconexión, el principal objetivo de las escapadas en esta época del año.

Entre todos los lugares que puedes visitar en estas islas encontramos un precioso pueblo que no deja indiferente a nadie. No en vano se ha ganado el sobrenombre de «el bombón de la Gomera», y es que el pueblo de Agulo es una de las joyas más especiales que esconde esta isla del archipiélago.

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El azul del Atlántico contrasta con el verde de la vegetación que en esta época del año presume de alcanzar su máximo esplendor. El paisaje de Agulo es su principal atractivo, por eso el pueblo cuenta con multitud de miradores donde puedes deleitarte con este espectáculo visual mientras disfruta de la calma que ofrece el mar y el hecho de que, a pesar de su gran atractivo, no sea un destino masificado.

Pero Agulo no solo hace gala de su apodo por la obra de la naturaleza: la acción humana ha colaborado favorablemente para que arquitectura y urbanismo comulguen a la perfección con el paisaje y logren crear un entorno mágico. El principal ejemplo de ello es la forma en la que está construido el pueblo, simulando un anfiteatro frente al mar con vistas al Teide que invita a pararse y dejarse empapar por todo lo que este lugar tiene para ofrecer.

Agulo cuenta con un precioso casco antiguo, ubicado en la zona baja del pueblo, formado por calles empedradas y casas blancas con balcones de madera y tejas rojizas que remiten a épocas pasadas y que se convierten en el principal atractivo de este rincón canario. Y es que este pueblo, además de por lo estético, también destaca por ser uno de los más prósperos de la isla, siendo pionero en su momento en llevar el agua potable o la electricidad a sus habitantes.


Iglesia de San Marcos, Agulo


La Gomera Travel


Entre los hitos arquitectónicos más importantes de Agulo destaca la iglesia de San Marcos, cuya cúpula blanca es seña de identidad en la estampa de la localidad. Aunque su apariencia actual, de estilo neogótico, data de 2005, su historia se remonta al año 1607, cuando se levantó la primera ermita en honor al santo evangelista que se convirtió en parroquia en 1739.

Otro de los lugares de visita obligatoria en Agulo es la casa del pintor José Aguiar, actualmente la sede del Museo Temático de los Filii Christi. José Aguiar nació en Cuba, pero desarrolló su carrera en este pueblo de La Gomera, llegando a convertirse en uno de los pintores canarios de referencia y en el mejor muralista nacional del siglo XX.

No puedes irte de Agulo sin subir al mirador de Abrante, un voladizo acristalado ubicado sobre un risco bajo que no solo ofrece la panorámica perfecta, también consigue crear una sensación única que merece la pena experimentar. Desde aquí podrás observar los tres núcleos que componen el pueblo, El Charco, Las Casas y La Montañeta y comprobar por ti mismo que, efectivamente, el sobrenombre de «bombón» tiene todo el sentido.


Agulo, La Gomera


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Un lenguaje Patrimonio de la Humanidad que sigue vivo en Agulo

La riqueza de Agulo no se limita solo a sus paisajes o su arquitectura. Esta localidad al norte de la isla de La Gomera es uno de los municipios que mantiene vivo el curioso lenguaje del silbo gomero, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2009. El silbo gomero tiene orígenes milenarios, remontándose a los guanches, primeros pobladores canarios, que implementaron esta forma de comunicación como método para comunicarse en largas distancias.

Este curioso lenguaje ha sobrevivido a lo largo de los siglos gracias a su capacidad de adaptación. Se compone de seis sonidos, dos para vocales y cuatro para consonantes, a través de los cuales se pueden conseguir frases completas que, entre aquellos que lo dominen, consiguen una comunicación perfecta. En la actualidad, este lenguaje pensado para comunicarse en el trabajo en el campo es hablado por más de 20.000 personas, y es que en La Gomera es asignatura obligatoria en todas la escuelas, que favorecen a preservar este rasgo tan especial de su identidad e historia.

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